Me parece un tanto extraño que una Sanidad -Osakidetza- tan eficaz como la nuestra no pondere debidamente una situación como la que soportan las personas que, afectadas por una dolencia cardiaca -infarto de miocardio, angina de pecho, coronariopatía, arritmia, etcétera- y que, habitualmente son muy bien atendidas en los competentes centros sanitarios de esta Comunidad, (tanto en el aspecto profesional, como en el afectivo), por el personal adscrito a los mismos. Sin embargo no cuenten con prestación económica para la aplicación, tan necesaria y cuya eficacia está hoy suficientemente probada, como es la rehabilitación cardíaca.
Me sorprende que una fractura de húmero, por ejemplo, merezca una recuperación adecuada, sin costo económico alguno para el afectado; y en cambio la del «motor» corporal (corazón) no tenga la consideración de un controlado seguimiento de rehabilitación y que aquellos que, a juicio médico deban realizarlo, tengan que costearlo por su cuenta. Además, dado el importe de este tratamiento, no está al alcance de todos los afectados el llevarlo a cabo, con el natural riesgo que tiene una autoterapia, aunque esté atendida por cardiólogos especialistas que, en la práctica, están cargados de trabajo y no pueden prestar a sus pacientes la dedicación que creen necesaria. ¿Para cuándo la gratuidad de este servicio? En otros países, me consta que la tienen.
El que suscribe es persona en periodo de recuperación tras una revascularización coronaria, atendido magníficamente en dos centros hospitalarios de esta ciudad por cuenta de Osakidetza-Servicio Vasco de Salud. Muy agradecido por todo ello.