De cara al futuro, no hay previsiones de que las calzadas donostiarras se poblen de gran cantidad de resaltos. Al menos por el momento.
«En San Sebastián los pasos elevados se pueden contar con los dedos de la mano y tienen un desnivel que no supera lo establecido en la normativa. Los 'guardias tumbados' en nuestra ciudad son de goma y se colocan en vías con escasa visibilidad o en cuestas y siempre previo a un paso para peatones», explica Ernesto Gasco, concejal de movilidad, que en ocasiones recibe críticas de los ciudadanos por este tema.
La política que impulsa desde su departamento pasa por «hacer vías de circulación tranquilas, sobre todo a través del estrechamiento de la calzada. Los pasos de cebra elevados los hemos colocado en casos muy puntuales y siempre bajo petición de los vecinos».