SAN SEBASTIÁN. DV. 50km/h. La limitación genérica establecida para circular en poblado es conocida por todo conductor aunque no por ello respetada. Pasos de cebra elevados, bandas reductoras de velocidad... las ciudades redecoran sus calzadas en busca de la medida más eficaz para hacer cumplir esta norma y para conseguir una mejor convivencia entre vehículos y peatones. Pero las soluciones que se adoptan en escasas ocasiones satisfacen a todos. Los intereses de los taxistas o conductores de autobús en poco se parecen a los de los vecinos. Y existen puntos, incluso, en los que conseguir hacer circular a los vehículos a esa velocidad máxima es prácticamente una utopía.
32.000 vehículos pueden llegar a atravesar el Paseo de Otxoki diariamente, en la mayoría de los casos a una velocidad superior a 100km/h. «No hemos encontrado ninguna solución para esta zona. Es un problema que arrastramos desde hace muchos años y que ha aumentado desde que se abrió Garbera», comenta Roberto Otero, presidente de Intxaurdi Auzo Elkartea de Intxaurrondo. El radar móvil no resultó un modo de disuasión eficaz para que los automóviles transitaran más despacio por este tramo.
«Cuando se hizo el parque de Otxoki conseguimos que la parada de autobús se pusiera delante del semáforo aprovechando esas obras, pero aún y todo en ese semáforo ha habido ya atropellos. Además es un peligro constante para los peatones porque las aceras son muy estrechas». A esta situación se le debe añadir la imprudencia de muchos peatones que «por no llegar hasta el paso de cebra cruzan más abajo, desde las escaleras de las casas y, aunque hace un par de años murió una mujer atropellada, -añade Otero- la gente continúa cruzando por ahí». Ante esta problemática los vecinos aseguran que en alguna ocasión se han dirigido al Ayuntamiento para solicitar que se ubiquen varios semáforos reductores de velocidad, pero «no han querido ponerlos porque dicen que no se respetan».
En este mismo barrio, encontramos algún paso de cebra elevado. A pesar de ello, los vecinos no están totalmente satisfechos. «Los dos pasos de cebra que hay en la zona de Ikastetxe son muy utilizados por niños y madres y sólo han elevado uno. La gente ya sabe que para el segundo paso tiene que reducir, pero para el primero no. Habría que elevar también el otro».
No a los resaltos
Los taxistas y conductores de autobús se muestran contrarios en la mayoría de los casos a la implantación de resaltos en la carretera. «En Altza por ejemplo sobran, porque hay reductores de velocidad en curvas muy cerradas en las que no puedes correr», apunta Iñaki Urkaregi, representante de Taxi Vallina. Este sector se queja sobre todo de los perjuicios que estas medidas generan en los vehículos y consideran que habría que «rebajarlos a la mitad». No creen necesario que «haya que poner auténticas montañas para que la gente reduzca la velocidad y pienso que es importante que estén muy bien señalizados».
Urkaregi coincide con los vecinos de Intxaurrondo, sin embargo, en la necesidad de una solución para el Paseo de Otxoki. «Para esta zona creo que una solución podría ser la de poner semáforos con sensores que a una determinada velocidad se ponen en rojo. Es una medida que ayuda a reducir la velocidad sin perjudicar al que está circulando».
Otros, además de los daños que se pueden originar en el coche, destacan los perjuicios que suponen tanto los 'guardias tumbados' como los pasos elevados para los pasajeros. «Yo transporto a personas en silla de ruedas y me veo obligado a frenar muchísimo porque si no saltan, pero no es una tema demasiado preocupante. En Altza hay algunos excesivamente altos y en el Paseo de Heriz hay otro complicado» explica un taxista. Aiete o el Paseo de la Concha son otros puntos bien conocidos por estos conductores y en los que el pie entra en contacto rotundamente con el pedal de freno. «Estas medidas son un desastre, habría que poner más guardias o semáforos», apunta otro compañero.
En el caso de los autobuses dado su tamaño y el número de pasajeros que transporta las quejas se multiplican. Desde la CTSS aseguran que «tanto los pasos elevados como las bandas reductoras de velocidad son malos métodos porque afectan al usuario, al vehículo y al recorrido de la línea, ya que al aminorar la velocidad perdemos mucho tiempo». Lo ideal, según su punto de vista, sería que no se impusieran en el carril bus pero sí en el resto, al igual que ocurre en Hospitales. «Por el resalto del Paseo de la Concha hay que pasar muy despacio porque si no el autobús pegaría un bote que saldrían los pasajeros por el techo. El vehículo sufre un golpe y el cuerpo del conductor que puede pasar al día más de veinte veces por encima lo padece también».
A pesar de todo, este sector se muestra comprensible con su implantación por la necesidad de «atajar que los vehículos circulen tan rápido, sobre todo en el extrarradio de la ciudad».