El fallecido ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic continúa siendo fuente de sentimientos contrapuestos. Mientras sus seguidores le homenajean con velas y flores, sus adversarios recuerdan con dolor las atrocidades que cometió en vida. El ministro de Asuntos Exteriores serbo-montenegrino, Vuk Draskovic, afirmó ayer que el ex dictador sólo «se merece el infierno» por el sufrimiento causado por su régimen durante más de una década.
Draskovic, antiguo líder de la oposición que sobrevivió a dos intentos de asesinato orquestados por Milosevic entre 1999 y 2000, afirmó sentir vergüenza porque el ex presidente es recordado como un patriota en buena parte de Serbia. «La reacción mayoritaria del público me avergüenza», declaró el titular de Exteriores.
Cuentas bloqueadas
Asimismo, el ministro de Exteriores instó a la UE y a EE UU a atenuar su presión sobre Serbia y Montenegro para que capture al general serbo-bosnio Ratko Mladic, acusado de crímenes de guerra y genocidio por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY). A su juicio, la insistencia occidental en vincular esta captura con la posible entrada de Belgrado en la UE o la OTAN favorece a los grupos ultranacionalistas y podría aislar a Serbia.
La muerte de Milosevic también ha permitido conocer que Suiza aún bloquea 1,3 millones de euros pertenecientes a antiguos miembros del régimen del fallecido ex dictador.