IRUN. DV. Veintidós alumnos de Irungo La Salle iniciaron, hacia las nueve de la mañana de ayer, una peculiar excursión que les llevaría hasta la regata de Ugalde. Por unas horas, estos estudiantes de secundaria dejaron sus aulas para dar una clase distinta a la que suelen estar acostumbrados.
Después de calzarse las katiuskas y remangarse los pantalones hasta las rodillas, la mitad de los alumnos bajaron hasta el lugar por donde discurría la regata, para recoger los residuos urbanos que se han ido amontonando en las orillas de este riachuelo. «Hemos encontrado de todo», decía Jon mientras se quitaba las botas. «Desde arriba parece que el río está limpio, pero cuando nos hemos metido en el agua, hemos visto que hay bolsas de plástico y material de construcción, imagino que se han caído de la fábrica de al lado».
Jon no daba crédito a lo que estaba viendo en esos momentos. Lo que todavía no sabía es que sus compañeros de clase también habían recogido tanta porquería como él. Este joven de primero de la ESO reconocía estar «sorprendido con lo que he encontrado. Creo que el río está un poco guarro. Sin darnos cuenta, estamos dejando nuestras regatas muy sucias».
Puede que parte de la suciedad se debiera al temporal de viento y lluvia que el fin de semana pasado azotó la comarca. Pero lo cierto es que tal y como decía Jon, los ciudadanos también somos responsables de que los ríos no estén muy limpios.
Par dar la vuelta a esta situación, en mayo del año pasado siete centros escolares de Irun firmaron con el Ayuntamiento y las viceconsejerías de Educación y Medio Ambiente del Gobierno Vasco un acuerdo para fomentar la formación de los alumnos hacia el desarrollo sostenible e impulsar el programa de la Agenda 21 Escolar. «Es la primera vez que llevamos a cabo un proyecto de este tipo», explicaba Mónica Iparraguirre, coordinadora de esta iniciativa en Irungo La Salle. «Quizá por eso, a los alumnos les parece todo muy nuevo. Pero la actitud que están mostrando es muy positiva, se les ve muy animados».
Análisis y reflexión
Los cubos que los alumnos del centro escolar irundarra iban subiendo desde la regata, venían llenos de material de todo tipo; bolsas de plástico, cables de varios metros de longitud, ladrillos, suelas de zapatos e incluso un jersey. «Es impresionante», decía una andereño mientras observaba lo que un estudiante acababa de subir. «Estamos encontrando muchos más residuos de lo que imaginábamos».
Ayer se llenaron varias bolsas de basura con el material encontrado en la regata, pero el trabajo de estos estudiantes no finaliza con la recogida de residuos. Además de aprovechar la ocasión para limpiar esta zona, «vamos a analizar qué hemos encontrado. Después, en el aula, un profesor hará una reflexión sobre cómo ha transcurrido la jornada, qué podemos hacer nosotros a título personal y qué es lo que le vamos a solicitar al Ayuntamiento», indicaba Mónica Iparraguirre.
«Más responsables»
Sin embargo, los estudiantes no tuvieron que esperar a llegar a sus respectivas aulas para sacar conclusiones de lo que habían visto durante la mañana. «Me he dado cuenta de que la gente no se preocupa mucho por cuidar el medio ambiente, tenemos que ser más responsables», decía Mikel.
«Yo no suelo echar cosas a los ríos. Reconozco que alguna vez sí lo he hecho en la calle, pero, después de haber visto esto y con el trabajo que estamos haciendo, estoy más concienciado y sé que no debo echar las cosas al suelo», era la reflexión que hacía Jon sobre esta experiencia.
Los alumnos de Irungo La Salle llevan trabajando en este proyecto desde principios de curso. Durante el primer trimestre, la actividad se llevó a cabo dentro de las aulas, pero ayer todos salieron al exterior para aplicar los conocimientos que han adquirido hasta la fecha, en un entorno real. El trabajo finalizará en mayo cuando todos los estudiantes se reúnan con el alcalde y expongan las conclusiones a las que han llegado y las solicitudes que quieren realizar al Ayuntamiento.