LA HABANA. DV. El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, fue uno de los electores más madrugadores para votar en las decisivas elecciones legislativas para la gobernabilidad de los próximos cuatro años que, según las encuestas, obtendrá por mayoría absoluta el próximo 28 de mayo. La ligera ventaja del ‘uribismo’ frente a la oposición garantizará la aprobación de leyes vitales para el país.
Tras depositar su voto y reconocer que la papeleta era «engorrosa», el jefe del Estado más popular en la historia reciente del país aprovechó para invitar a los 26 millones de colombianos con derecho a voto a ejercerlo con «total libertad y sin ataduras».
Si para Uribe resulto «muy difícil votar por ese ‘tarjetón’», tampoco extrañó que en alguna de las más de 75.000 mesas electorales muchos votantes necesitaran entre 20 minutos y media hora para rellenar el formulario, lo que provocó colas y atrasos. Respecto a la participación ciudadana hubo muchos altibajos. Mientras en la región de Antioquia fue elevada, en la zona del Caribe, al norte del país, fueron pocos los votantes que se acercaron hasta las urnas. Las autoridades electorales esperaban una «avalancha» de votantes hacia las cuatro de la tarde, hora del cierre de los colegios.
Uno de los mayores incidentes del día fue el apagón registrado en los departamentos de la costa Atlántica –Urabá antioqueño y algunos sectores de los departamentos de Atlántico, Bolívar, Córdoba, Guajira, Magdalena y Sucre–. Los primeros informes apuntan a una avería. Además, 300 personas de Manizales tampoco votaron, ya que aparecían como muertas en los censos del Estado. A los afectados, les entregan un documentos provisional para votar mientras se completan los tramites para "resucitarlos".
Ataques de la guerrilla
La guerrilla se dejó sentir al hostigar estaciones de Policía en los departamentos de Caquetá, Arauca, Nariño, Antioquia y Bogotá, y al explotar un coche bomba en Carmen de Atrato, Quibdo. También hubo algunos incidentes en Cauca, Santander y norte de Santander que hicieron necesario trasladar las mesas de votación. Pero el general Carlos Alberto Ospina, comandante de las Fuerzas Militares, afirmó que «algunos bandidos han pretendido cometer actos terroristas aislados, pero la fuerza pública ha reaccionado con contundencia y están siendo controlados».
Unos 370.000 efectivos del Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea, la Policía y otros cuerpos de seguridad se movilizaron para garantizar la seguridad en la jornada, que además contó con la observación internacional de 15 países.
Uribe resaltó la importancia de «cumplir con el deber de la participación democrática», porque «el ejercicio de los derechos democráticos es el mejor camino para derrotar el terrorismo». Entre 2.786 candidatos de 59 partidos políticos se elegirán 169 diputados y 102 senadores.
Terror rural a la tinta indeleble
Muchos campesinos se abstuvieron de votar por el miedo a la tinta indeleble que marca los dedos de los electores para evitar fraudes. «Si antes acudir a las urnas era difícil porque las guerrillas nos vigilaba, imagínese ahora volver uno con un dedo marcado. Eso es como desafiarlos», comentaba ayer un labriego de Caño Amarillo al diario El Tiempo.
«La gente no vende su vida por un voto», añadía al rotativo un pescador de Puerto Lucas. «Pocos irán porque saben que se meten en un problema. El Ejército no da garantías en las aldeas y no vamos al pueblo porque nadie nos asegura que no nos pasará nada al regreso», añadió.
Algunos alcaldes rurales solicitaron al Comité Electoral que omitiera el requisito de la tinta indeleble, pero no fueron escuchados.