«Nosotros estamos aumentando las ventas. Lo que notamos, en cambio, es que hay una menor afluencia de gente al concesionario. Las decisiones de compra son cada vez más meditadas y se dispone de mucha más información», señala Gerardo Jauregi, quien confiesa que «el fondo de la cuestión es que hay crisis. Hay muchos modelos y la toma de decisión es difícil. En ese momento entran en juego las ofertas, kilómetros 0... Por otra parte, las marcas siguen pidiendo más números. Hay agresividad. Quizá éste es un momento de parón: vamos a quitar todo lo que tenemos matriculado y eso se refleja en el número. Yo creo que a finales del pasado año los números estaban un poco inflados. Ahora no hay mucha alegría de compra y quizá se saca lo que los concesionarios tenemos en stock. Y eso no se refleja en matriculaciones». A la hora de analizar el comportamiento del comprador, Jauregi cree que «cada vez hay más gente que no va a ver un modelo por placer, sino que se va con intención de compra».
¿Su modelo estrella? «Nosotros trabajamos mucho el Zafira, y después el Astra. El monovolumen es el que más tira. Está de moda que las familias que ya van teniendo un niño apuesten por el monovolumen. La gente valora la seguridad, el equipamiento, el confort...». Jauregi recuerda que «nosotros trabajamos con un cliente fiel a la marca. Familias que rondan los 35 años optan por el Zafira y el Astra».
Las intenciones del Gobierno de gravar los vehículos diésel con un nuevo impuesto preocupan al cliente. «La gente está preocupada. Se creen que ya es una medida efectiva, o que va a tener un carácter retroactivo. Hay que decirles que todavía no ha salido nada.
En cuanto a las preferencia del cliente, a la gente ya no hay que explicarles qué tipo de coche les interesa más, sino que ya saben perfectamente si quieren un gasolina o un diésel», apunta Gerardo Jauregi.