BARAKALDO. DV. Con más de 700 expositores, 1.700 firmas repartidas en 55.000 metros cuadrados en seis pabellones, la sobreabundancia de oferta pone en marcha la necesidad de captar la atención del visitante esporádico, o de concitar el interés del público especializado alrededor del expositor.
No todo es exposición funcional pura y dura: reclamos vistosos aguardan a los profesionales donde se dan la mano los temas más en boga con mecanismos clásicos pero efectivos, como hacer figuritas con máquinas de corte por agua, o casi recordando a los trileros callejeros con máquinas igual de capaces de hacer círculo de curiosos en torno suyo, pero sin apuestas.
Algunos juegan a lo grande: un Qujote de cuerpo entero esculpido con sistemas de proyección y diseño 3D recuerda las virtudes de los equipos tridimensionales, flamantes monoplazas del equipo Epsilon tanto de rallyies como de alta competición, y sirven de gancho para hablar de la optimización de componentes en automoción.
Naranjas reales para hacer juego con la tonalidad del expositor, jaulas intimidantes, futuristas brazos articulados o troqueladoras minuciosas cuya pericia exhiben quienes las comercializan esculpiendo tallas de madera de cascos de Hernán Cortes. Las figuras animales que más estimulan la imaginación son las arañas y los pulpos.
En TecnoSystem, de Bergara, han optado por hacer llamativos moldes de figuritas como moscas, delfines o coches. «Ayuda a ilustrar la función de la máquina», aclara su fundador, Jose A. Aguirrebeña. Cerca suyo, una firma ha convertido su prototipo en un muñeco montañero, con mochila y rostro sonriente incluido que trepa por un carro lineal y se suelta de golpe para mostrar su verdadera función: bloqueo, fijación y frenado de carros y bloques que evitan la caída libre en caso de avería en el sistema o la instalación.