MADRID. El secretario general de la patronal vasca Confebask, José Guillermo Zubía, aseguró ayer que en los últimos atentados de ETA contra empresas y en la extorsión a los empresarios también hay víctimas: «el empresario, su familia y los propios trabajadores», por lo que pidió que este asunto se tome con «absoluta seriedad».
En declaraciones a la Ser, Zubía consideró que «por la paz hay que arriesgarse y merece la pena incluso equivocarse» y, sin entrar a valorar si el actual Gobierno de Rodríguez Zapatero lo está haciendo bien o mal, subrayó que «todas estas cosas se acaban midiendo por los resultados».
Zubía recordó unas palabras del político socialista Fernando Buesa, asesinado por ETA, quien decía que «hay violencia que mata y hay otra violencia que no deja vivir». «Estamos afortunadamente, y no deja de resultar irónico, en la segunda situación», indicó, al tiempo que destacó que «la extorsión» y cualquier «atentado» es un «hecho gravísimo en sí mismo en el que hay víctimas (...) el empresario, su familia y desde luego, los propios trabajadores». «Parece que en la medida en que no haya daños personales, se considera a veces que no hay víctimas», se quejó.
Con respecto al llamado proceso de paz, Zubía afirmó que los empresarios, como «colectivo especialmente amenazado», tienen «un ansia de paz impresionante». «Por la paz hay que arriesgarse y merece la pena incluso equivocarse», admitió. «En todo caso, la responsabilidad del proceso de paz corresponde al mundo político y a las autoridades, y a éstas es a las que corresponde gestionarlo», aclaró.
Sobre la hipótesis barajada por algunos de que la organización está haciendo caja justo antes de declarar una tregua, consideró que estas reflexiones les parecen a los empresarios «bastante ligeras y no tranquilizadoras» para los que sufren la extorsión.
Por otra parte, recordó que en «ningún» momento ETA ha dejado de extorsionar y que «en épocas anteriores» la organización ya incluía en sus cartas de extorsión fotos de familiares de empresarios, por lo que calificó de «un episodio más» que ETA lo haga de nuevo ahora.
Zubía consideró, además, que el que la violencia «se concrete sobre una o varias personas no quiere decir que no esté amenazado el conjunto del colectivo del empresariado vasco». «Basta que haya un colectivo que esté amenazado para que esté amenazado el conjunto de la sociedad porque ni la libertad, ni los derechos humanos es algo fraccionable».
El Círculo de Empresarios Vascos, por su parte, aseguró ayer que las últimas cartas de ETA ofrecen una idea de la «escasa intención pacífica» de la organización terrorista, a la vez que reclamó el «amparo social» y de los poderes públicos al colectivo. Un portavoz de esta organización empresarial reiteró su «pleno rechazo» a las campañas de extorsión y chantaje que lleva a cabo ETA «de forma permanente» en un continuo intento de «tensionar y generar el terror y el desasosiego entre los empresarios y sus familias».
Esta situación, a su juicio, «da una idea precisa del talante delictivo y de la escasa intención pacífica de una organización terrorista, que no parece contemplar para la sociedad vasca un horizonte de paz y progreso».
Alonso, con Confebask
Los partidos condenaron esta nueva oleada de chantaje. El PNV denunció la «falta de escrúpulos y moral» de ETA. El PSE consideró «inaceptable» la extorsión de los terroristas y acusó a ETA de recurrir a «técnicas mafiosas contra aquellos que no se doblegan ante sus exigencias». Leopoldo Barreda, desde el PP, resaltó que las cartas «desmienten» las expectativas de paz «alentadas irresponsablemente», y el portavoz de EB, Mikel Arana, denunció «este tipo de operaciones de chantaje y amenaza».
El ministro del Interior, José Antonio Alonso, se reunirá hoy por la tarde con representantes de Confebask, para expresarles el apoyo del Gobierno. Así lo señalaron fuentes de su ministerio, que precisaron que Alonso quiere conocer de primera mano las preocupaciones de los empresarios vascos. AGENCIAS