SAN SEBASTIÁN. DV. Trintxerpe no es Río de Janeiro, pero es Trintxerpe, y este sábado y domingo se ha volcado con los carnavales en el fin de semana de Piñata. Por la Avenida de San Pedro han desfilado las comparsas, que ya recorrieron las calles donostiarras la pasada semana y que se duplicaron para estar también presentes en Altza.
«Se trata de aprovechar la fiesta al máximo, de extenderla por toda la ciudad», señalaba ayer un cansado pero satisfecho dios Momo, Ismael Silva, que volvió a lucir sus galas medievales por la colinas altzatarras y por las calles de la zona portuaria cercana a La Herrera.
Con la resaca carnavalera ya puesta, ayer fueron solo cuatro las comparsas que se dieron cita en Trintxerpe. Etnias salvajes, tribus africanas o guerreros nigromantes recorrieron el barrio con las agrupaciones de Thamessis, Txasiss, Boveda y Fama.
La gente se agrupó en las aceras con menos intensidad que el sábado, en que fueron 24 las comparsas que recorrieron Trintxerpe y Pasai San Pedro, en el gran día del carnaval. Unos pocos mexicanos y payasos intentaban animar un ambiente que se vivía más en el interior de los bares, con los clientes más pendientes del resultado de la Real que de los inauteriak.
Las Atracciones de Tía Amparo y de Pamela y Hnos, el Burger Tívoli o las pistas elásticas de saltos dieron mucha alegría y animación a una tarde en la que el tiempo acompañó para despedir a otro carnaval con el tradicional entierro del bacalao.