Al menos 46 supuestos militantes protalibanes murieron ayer a manos del Ejército de Pakistán cerca de la frontera afgana, en la provincia de Norte Waziristán. La operación fue lanzada con helicópteros dos días después de otro ataque sobre un supuesto campo de entrenamiento de Al-Qaida, donde murieron 45 presuntos terroristas, incluido un comandante checheno.
Norte Waziristán es una zona montañosa y desértica fronteriza con Afganistán poblada por varias tribus de etnia pastún en la que se sospecha que se refugiaron muchos rebeldes tras la caída del régimen talibán, a finales de 2001.
En los últimos años, el Gobierno de Pakistán ha destacado a unos 70.000 soldados en esta región para luchar contra los talibanes y sus socios de Al-Qaida que se refugian allí.