DAX. DV. Viernes, cuatro de la tarde. En una granja de patos de la localidad de Bénesse-Maremne, en Las Landas francesas, el ajetreo es total. No toca cebar las aves, ni es momento de sacrificio para convertirlos en delicioso foie gras o enlatado confit de canard. Varios granjeros atrapan y sujetan a escurridizos patos de cinco meses mientras un veterinario protegido con mascarilla les aplica una vacuna contra la gripe aviar con una inyección subcutánea. Uno a uno. Pato a pato.
Marie Pierre, la propietaria de la explotación donde cría cada año 24.000 aves, no sabe si «la vacuna será útil o no», pero teme por el descenso de ventas y el daño que «el dichoso virus» está provocando en la imagen del foie gras, el producto estrella del departamento. «Se está hablando demasiado de la gripe aviar...». De momento, 43 países han decretado ya el embargo a las importaciones de patos franceses y se calcula que el consumo de aves en Francia se ha reducido el 30%... Los productores están «preocupados» y no lo ven nada claro.
Como en el caso de la granja Marie Pierre, cerca de 700.000 patos de 148 explotaciones de Las Landas son sometidos estos días a un proceso de vacunación preventiva contra la gripe aviar. La medida afecta sólo a las zonas húmedas del departamento francés, que en su totalidad cría 7,5 millones de patos para elaborar foie gras y una extensa gama de productos derivados del pato. Las características de la cría de patos al aire libre en Las Landas hicieron imposible el confinamiento de las aves -como se ha hecho en otros lugares-, y fueron las propias organizaciones agrarias quienes solicitaron la medida de vacunación preventiva a la UE.
Visto el panorama, el enfado comienza a ser generalizado entre los productores de foie gras landés, incluso entre los que no están obligados a la vacunación. Algunos no dudan en llamar a lo que están viviendo como la «tercera guerra mundial agroalimentaria». En opinión de un molesto granjero de Hinx, que ya ha empezado a notar las consecuencias de la bajada de ventas por la ola de la gripe aviar, «todo lo que está pasando es una vergüenza. Nuestros patos tiene label y están sanos. Aquí no hay gripe aviar y no vivimos ni dormimos con los animales, como hacen en Asia. Si seguimos con esta psicosis, terminaremos comiendo pollo de Brasil y nos iremos todos al paro. Ya pasó algo parecido con las 'vacas locas'».
A pocos kilómetros de Hinx, en la granja de Claude Ducazaux, en Sort en Chalosse, cientos de patos ultiman su cebado estos días antes del sacrificio, ajenos a vacunas contra la gripe aviar. Claude lleva más de 42 años dedicado a la cría de patos y la elaboración de foie gras. «No he hecho otra cosa en mi vida y ahora tengo miedo de haya un descenso de ventas. No obstante, confío en mi clientela. Algunos me han llamado para tranquilizarme», asegura.
La explotación de Claude es «de las tradicionales». Por ella pasan cada año 3.550 patos. «Se crían al aire libre hasta que tienen dieciséis semanas y luego se les ceba con maíz durante las dos últimas, sin apenas agua, hasta conseguir que el hígado aumente de tamaño», cuenta el granjero, que critica que «los criaderos industriales sacrifican a las aves con menos semanas y eso se nota en la calidad final del producto». La cría se realiza durante todo el año, «aunque en verano no se ceba por el calor».
Su granja se encuentra cerca del «verdadero centro de producción de patos de Las Landas, en la zona de Monfort en Chalosse, al sureste». El experto granjero sostiene que el origen de la cría de patos surgió por el maíz. «Al principio se usó como un ingreso suplementario para los productores de maíz, pero con el tiempo pasó a ser el principal ingreso de los granjeros», recuerda.
Lo que Claude no entiende es que «las granjas de patos del vecino Pirineos Atlánticos no hayan sufrido ninguna orden de vacunación de ni de confinamiento, ya que por ahí también pasan aves migratorias».
«No hay ningún riesgo»
Desde el Comité Interprofesional del Foie Gras francés, reiteran que «no existe ningún riesgo». La portavoz de este organismo, Marie Pierre Pé, recuerda que «no se han dado casos de aves con el virus H5N1 en Las Landas. Estamos dentro del miedo infundado y, cuanto más se habla de nuestros productos en la prensa en relación a la gripe aviar, los consumidores pierden la confianza».
Bula para comer pato en Cuaresma
La crisis que amenaza al sector del foie gras en Las Landas está llevando a que se tomen medidas de auténtica excepción. Monseñor Philippe Breton, obispo de Aire y Dax, ha aconsejado a los fieles comer aves de corral y foie gras en Cuaresma. «Como obispo de Las Landas, pido a los católicos landeses que sean razonables, conserven sus hábitos alimenticios tradicionales y consuman carne de ave, incluso durante la Cuaresma», escribe el prelado en una nota pastoral, leída desde los púlpitos este fin de semana. Con la bula episcopal para romper la vigilia, el obispo quiere «combatir el clima de pánico a la carne de ave que no hace más que agravar la situación del sector avícola».