Es tanto el rencor que has expulsado que, sin duda, te sentirás mejor. Manifesté por escrito mi desagrado con tu comportamiento y con el de los responsables del programa por emitir muchos momentos de un programa grabado de antemano y que, a mi entender, podrían haberse evitado. Sin duda eres mejor persona que yo y así considero a todos mis semejantes, que no te quepa duda. No pasa un día en que no me haga una autocrítica. Es un buen ejercicio, te lo recomiendo. Nadie es quien para juzgar a nadie pero eso no impide que podamos expresar una opinión en la cual, José Luis, me reitero. Tus insultos no me afectan. No ofende el que quiere sino el que puede. Una vez más, vas mal encaminado y confundes churras con merinas. Te aclaro que fueron cuatro los industriales que, viendo en ti un futuro campeón del mundo, donaban mensualmente cada uno de ellos 10.000 de las antiguas pesetas durante un período de un año y es entonces cuando empezaste a trabajar conmigo. Lógicamente te di de baja cuando te llegó el momento de cumplir con el servicio militar.
Continúo. Yo soy miembro de la Federación Española de Remo por el estamento de entrenadores, así como tú, José Luis, y soy también miembro de la Asamblea de la misma, contando con tu voto y sin que yo te lo pidiera. En cuanto al tema de los Aut, éste es un apartado que es competencia de la entidad que habéis creado al margen de la Federación Española de Remo y no hay que repartirlos como escapularios a los remeros de la trainera y por eso sois vosotros los únicos que tenéis la obligación de arreglarlo.
Las verdades no envenenan, José Luis, que te quede bien claro.