Leo Bassi no se amilana. El conocido cómico y humorista seguirá adelante con La Revelación, obra que desde el pasado día 17 representa en el madrileño teatro Alfil y que en la noche del miércoles fue objeto de un intento de atentado, cuando un desconocido colocó cerca de su camerino un artefacto casero que no llegó a explotar. No obstante, los responsables de la sala van a reforzar las medidas de seguridad, entre las que no se descarta el cacheo a los espectadores a la entrada. El singular artista italiano continuará hasta el próximo 12 de marzo, como tenía previsto, con el espectáculo, «que he llevado por varios países europeos y también en otras ciudades españolas y nunca he tenido problemas. Lo ocurrido ha sido como entrar en una mala película de otra época. Hablo de ideales, soy un idealista perdido que siempre se ha tomado muy en serio su papel de bufón, que no es otro que no perder nunca la dignidad», apostilló Bassi , que ha recibido numerosas muestras de apoyo y solidaridad, tanto de la profesión como institucional, tras el suceso de ayer.
En una multitudinaria rueda de prensa en la que recordó los «graves hechos» del miércoles por la noche, Bassi, que ha recibido el apoyo institucional y de los compañeros de profesión, reconoció que se sentía «raro» por estar en el escenario. «Lo de ayer fue un susto, la policía me dijo que era serio. Uno hace cosas ridículas, asquerosas, pero me he ganado la libertad de decirlas con sinceridad. Y digo alto y claro que soy laico, amo el laicismo y tengo muchos dioses».