El hospital guarda silencio y los familiares que hablan lo hacen de forma contradictoria. En este momento no hay nadie que haya sabido tranquilizar los ánimos y explicar el estado real de la salud de Rocío Jurado. En las últimas horas se ha pasado del optimismo al pesimismo -y viceversa- con toda rapidez pero sin que ninguna persona autorizada haya podido o querido aportar datos. Varias cadenas de televisión hablaban de un «empeoramiento». Otros medios, entre ellos algunas revistas del corazón, aseguraban que la familia de Rocío estaba pensando trasladar a la cantante a Madrid. Ayer mismo los periodistas preguntaban a su sobrina, Gloria Rodríguez Mohedano, acerca de la salud de la chipionera. La joven no quiso aclarar si es cierto que su tía ha empeorado ni tampoco si sus padres regresarán estos días de Estados Unidos.
El silencio, en estos momentos, no hace sino multiplicar los rumores. El único dato concreto es que el único parte médico dado a conocer cuando Rocío fue reingresada en la UCI decía que la decisión médica se había tomado «para tener un mayor control» de su «lento proceso de recuperación». No hace falta ser un especialista para deducir que detrás de esas palabras no se encuentra precisamente una situación satisfactoria.
Mientras tanto, la única forma de acercarse a la realidad es atender a las declaraciones sueltas y a los indicios que se producen en diferentes lugares. Por ejemplo, en la entrega de premios taurinos del Casino de Madrid, toreros como Manuel Jesús El Cid, Serafín Marín y César Rincón, amigos y compañeros de terna en muchas ocasiones de José Ortega Cano, han manifestado su «gran preocupación» por el estado de salud de la cantante y han enviado su apoyo al diestro.
Varios de ellos han hablado por teléfono «en varias ocasiones en los últimos días» con el marido de la cantante y conocen datos de primera mano que no han trascendido a los medios de comunicación. Las últimas manifestaciones de José Ortega -hechas a la revista Semana- eran bastante claras. «No podemos hacer planes porque Rocío un día está bien y al día siguiente no». Ortega Cano se expresaba así hace una semana. Ahora guarda, como toda la familia, un significativo silencio.
Rocío Jurado lleva ingresada en Houston desde el pasado 23 de enero y en los cuarenta días transcurridos su proceso ha sufrido numerosos altibajos pero, en los últimos días, parecen haber tomado un carácter preocupante.