SAN SEBASTIÁN. DV. Fue un homenaje divertido, diferente y entrañable en el que se mezclaron los científicos llegados de Londres con los cocineros venidos del alto de Miracruz, y los investigadores desplazados expresamente desde Madrid se sentaron al lado de los bertsolaris. Había candidatos al Nobel, remontistas de Santesteban y un sabio ruso. ¿Qué era capaz ayer de aglutinar a gente tan distinta en una comida en la sociedad Gaztelupe de la Parte Vieja donostiarra? El homenaje sorpresa que se tributaba a Pedro Miguel Etxenike, el insigne y multipremiado científico navarro afincado en San Sebastián.
Etxenike es en un personaje poliédrico apasionado por la ciencia y el euskera, el ciclismo y el golf, la pelota y la empresa, la gastronomía y la universidad, y todos sus «mundos» estuvieron representados ayer en un homenaje tan sencillo como emotivo.
La «mesa de los primeros miércoles» de Gaztelupe fue la encargada de organizar el acto de ayer, con Fernando Pesquera como gran maestro de ceremonias. Esta reunión mensual de amigos organiza periódicamente homenajes a destacados personajes guipuzcoanos. Ayer fue el turno de Pedro Miguel Etxenike y con mayor capacidad de convocatoria que nunca: más de ochenta comensales quisieron mostrar de cerca su afecto al investigador nacido en Isaba y premio Príncipe de Asturias, entre otros galardones.
En teoría era un homenaje sorpresa, pero una llamada llegada desde Estados Unidos la noche del martes, de un amigo que quería adherirse al homenaje desde la distancia, puso a Etxenike sobre aviso. Ayer llegó a Gaztelupe sabiendo que «algo» le esperaba. Lo que no podía imaginar es que era tanto. Ahí estaban Sir John Pendry, profesor del Imperial College Londres, director en su día de los primeros estudios de Etxenike en Gran Bretaña y candidato luego varias veces al Nobel. Ahí estaban Carlos Martínez, presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, José Antonio Garrido, vicepresidente de Iberdrola, el catedrático de la Complutense Alberto Galindo y el profesor Ginés Morata. También representantes de la universidad vasca como el ex rector Pello Salaburu, el rector de la Mondragon Unibertsitatea, Inaxio Oliveri, el profesor de la Univesidad de Burdeos Antoine Salin o el director del Physics Center de Donostia, Juan Colmenero.
Los bertsos de Euzkitze
Pero junto a la gente de la ciencia y la universidad se reunieron en Gaztelupe representantes de los «otros mundos» de Etxenike. Sus amigos de la bici del fin de semana, sus compañeros del golf o su amigo José Antonio Mayo, de Isaba, que casi le vio nacer. También el bertsolari Andoni Egaña, Xabier Euzkitze (que cantó en su día unos bertsos en la boda de Etxenike y ayer volvió a cantar unas emocionantes estrofas), Josean Larrañaga Urko, Jesús Mari Alkain de Kutxa, el remontista Koteto Ezkurra y Enrique Eren-txun, en representación de DV, dieron cuenta de su amistad con el homenajeado y del menú preparado por Patxi Belandia.
Todos los presentes remarcaron los méritos de Pedro Miguel Etxenike por su dilatada carrera académica, su implicación en la construcción de la autonomía vasca y su participación activa en el desarrolo de la UPV y de Donostia como polo científico. El cocinero Juan Mari Arzak fue el encargado de entregar la distinción principal del homenaje y Fenando Pesquera las adhesiones al acto (algunas, como la de Pedro Luis Uriarte, llegadas desde China). Pesquera pronosticó que Exenike tendrá algún el día el Nobel y Etxenike respondió con una divertida alocución en la que dio las gracias por el homenaje.