SAN SEBASTIÁN. DV. Como estaba anunciado, los votos del PP sumados a los del PSE aprobaron ayer la ampliación del aparcamiento de Oquendo con 750 plazas para residentes de la zona en cinco plantas. Los grupos introdujeron, además, una enmienda que fija determinadas condiciones para la operación, que estará vinculada al actual aparcamiento de Oquendo, cuyas 770 plazas se destinarán exclusivamente a rotación.
Se realizará un concurso público mediante el sistema de concesión para que una empresa privada construya la ampliación y modernice el actual estacionamiento, Deberá también solucionar el problema de los actuales accesos y salidas, reurbanizar la Plaza de Santa Catalina y regenerar el entorno de la Plaza de Oquendo y Reina Regente.
El pliego de condiciones establecerá los años de concesión del aparcamiento y «se respetará escrupulosamente» la configuración actual de los jardines de Oquendo y Reina Regente.
Una parte importante de las plazas en superficie que actualmente se destinan a residentes serán se utilizarán como aparcamientos de OTA. Algunas de las plazas de los estacionamientos se destinarán a las motocicletas.
Intenso debate
El acuerdo alcanzado la semana pasada entre PSE y PP por el que los aparcamientos de rotación sean gestionados por empresas privadas una vez que reviertan al Ayuntamiento -1 de enero de 2007 en el caso de Oquendo y 28 de junio de 2008, en los de Plaza de Cataluña y la Concha-, se enfrentaba a la apuesta de PNV y EA por crear una sociedad pública.
EB, socio de gobierno con los socialistas, abogaba por reducir el número de plazas de rotación en el Centro y por gestionar directamente los estacionamientos a través de la Compañía del Tranvía, como en Gijón o Vitoria.
En el pleno de ayer se produjo un intenso debate por esta cuestión.
El portavoz del PNV, Roman Sudupe, consideró la decisión de PSE y PP como una ocasión perdida, «ya que la gestión pública produciría beneficios económicos a la ciudad». «Esto no es una política social ni de izquierdas», apuntó, a la vez que advirtió del peligro de que una empresa monopolice la gestión.