H ay quien dé más? Llevábamos meses escuchando a los corporativos que era imperioso poner en marcha la nueva sociedad de turismo, en la que el sector privado iba a tener voz y voto, y cuando llega la hora comprobamos que nada está atado. Ni los estatutos definen la composición del consejo de administración, ni se dice nada de la forma de elegir a los representantes privados... Tampoco es entendible que fuera presentado ante la prensa, deprisa y a todo correr, la elección de representantes realizada por el Convention Bureau, antes de haber informado del resultado de la votación a los grupos municipales.
Pero el colmo del asunto es que los grupos de la oposición pongan en cuestión el proceso de designación realizado por las empresas del sector. Si pensaban que debían concurrir al proceso electoral otras empresas aparte de las del Convention Bureau, lo podían haber exigido vía enmienda en los estatutos. Si lo que no les ha gustado es el resultado de la votación, debían haber movido ficha durante las últimas dos semanas para que tuvieran más opciones sus candidatos. Lo que es impresentable es paralizar todo en el último minuto, sólo porque se tiene la mayoría en el Pleno. También hay que saber administrarla. Porque la pregunta es: ¿Y ahora qué?