MADRID. El presidente de la Junta de Andalucía reconoció ayer su malestar por la pretensión de Pasqual Maragall de revisar la aportación de Cataluña a las arcas de Hacienda ante el crecimiento que experimentan las autonomías más pobres. Manuel Chaves dejó a un lado su habitual mesura, dijo sentir una «discordancia total» con algunos de los planteamientos de Maragall y se hizo eco de la creciente distancia que se ha abierto entre la dirección del PSOE y el presidente de la Generalitat.
Maragall atraviesa sus horas más bajas dentro del Partido Socialista. Su actitud durante la negociación del Estatuto de Cataluña, tildada de «egoísta» por algunos de sus compañeros, acabó con la 'protección' que antaño le brindó José Luis Rodríguez Zapatero frente a algunos destacados dirigentes del PSOE, preocupados por la deriva nacionalista del presidente del Partido de los Socialistas Catalanes (PSC).
Prueba de que «la luna de miel entre Zapatero y Maragall se ha acabado», como relata un miembro de la dirección federal, es que el jefe del Ejecutivo ha dejado de defenderle en los foros internos del partido.
Así ocurrió en la última reunión de la Ejecutiva del PSOE, en la que el primer secretario del PSC pidió a Zapatero que respaldase a Maragall frente al ministro de Defensa, José Bono, y no lo consiguió.
En la dirección socialista pesa cada vez más el comportamiento del presidente de la Generalitat y su alineamiento con las tesis de Esquerra Republicana de Cataluña en detrimento de las directrices dictadas desde Ferraz. Una actitud que se hizo más evidente después de que Zapatero pactara el 21 de enero el Estatut en el Palacio de La Moncloa con el líder de la oposición en Cataluña, Artur Mas.
El jefe del Ejecutivo soltó entonces el 'lastre' de los independentistas, pero en el mismo paquete incluyó a Maragall, quien, según dirigentes del partido, ha hecho «méritos» para que Zapatero haya perdido la confianza que tenía en él. A ello también ha contribuido que, después de que el Palacio de La Moncloa diera por cerrado el acuerdo estatutario, Maragall pretendiera reabrir el debate con el argumento de que lo establecido en el pacto había sido poco ambicioso para las pretensiones de Cataluña.
Cada vez son más los dirigentes socialistas que denuncian que después de remitir a Madrid un texto inconstitucional que Zapatero logró encarrilar, ahora Maragall se desvincule del Estatuto y no lo defienda. Sobre todo están sorprendidos después de haber «dado la cara» por un texto con el que no estaban de acuerdo y al que ahora el president resta importancia. «Nadie entiende que no lo 'venda' y cada vez más nos preguntamos qué participación va a haber en el referéndum de Cataluña si ni siquiera él defiende el texto», se lamentan.
En este contexto, el presidente del PSOE reconoció en la Cadena Ser sentir una «discordancia total» con Maragall cuando aboga por recortar la solidaridad catalana con autonomías como Extremadura o Andalucía. Fuentes del PSOE aseguraron que si se aplicaran las tesis del president se perpetuarían las diferencias entre territorios. Por ello, explicaron, Chaves expresó el hartazgo de una gran mayoría de socialistas y respondió a los últimos ataques «gratuitos» de Maragall.
Posteriormente, en su discurso con motivo del Día de Andalucía, agradeció la solidaridad del resto de autonomías españolas y también de los estados de la Unión Europea, pero recalcó que ese crecimiento no depende sólo de la financiación autonómica, sino que también es fruto del esfuerzo de los ciudadanos andaluces.
El líder de CiU, Artur Mas, afirmó, por su parte, que el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, está «desautorizado» y cada vez «más solo y más aislado» en el PSC y en el tripartito. Se ha llegado a esta situación, según el presidente de la federación nacionalista, porque se han «roto los cimientos» del Gobierno catalán que preside Maragall desde que ERC abandonó el carro estatutario y amenazó con votar en contra del texto que aprueben las Cortes. COLPISA