Por mejoras en el servicio de hematología en el Hospital Donostia, se realizaron unas obras que costaron muchos cientos de miles de euros. Se supone que para dar mejor calidad de atención a los pacientes. Pero estas obras requieren que haya una enfermera más en el turno de noche. La unidad de hematología está dividida en dos partes: una corresponde a cámaras estériles (4 cámaras) y aislamientos (4 habitaciones) y separada la unidad de hospitalización (20 camas) y para todo hay tres enfermeras; una sola no puede atender debidamente a cada una de las zonas y la tercera no se puede dividir, ya que la carga de trabajo con estos enfermos es muy importante porque tienen mucha medicación intravenosa, tratamientos de quimioterapia, nutriciones intravenosas, preparación de la sueroterapia de 24 horas, etcétera. Además de toda la atención personalizada que requiere cada paciente, esto lleva muchos tiempos de enfermería, sobre todo en las cámaras estériles y los aislamientos. En hospitalización una enfermera no puede atender a 20 pacientes sin estar en una situación de estrés continua, porque no llega a realizar bien el trabajo. Está demostrado que de esta forma hay un aumento considerable de errores y esto con las medicaciones que utilizamos es muy peligroso. ¿De qué sirve tanto gasto en reformas si luego no se puede dar atención de calidad? ¿Y de qué sirven las reclamaciones de los pacientes si la Dirección no atiende sus demandas? ¿Dónde está el aumento de presupuesto para sanidad? Porque para una unidad de referencia en transplantes de médula ósea del País Vasco, una enfermera más en el turno de noche es algo legítimo.