Así tituló El Diario Vasco tras el 23-17 de Artaleku, donde se coció una gesta sin final feliz. El Bidasoa había perdido 32-24 en Magdeburgo y las cosas no le iban mejor en Artaleku, pues empezó perdiendo 1-4, iba 8-10 al descanso e incluso caía por 9-14 a los diez minutos de la reanudación. Esos trece goles de desventaja en el global de la eliminatoria eran uno a veinte segundos del final, tras un parcial de 13-2, pero quien marcó fue el Magdeburgo.
Juan Domínguez remarca las claves del 31 de marzo de 2001, cuando marcó nueve goles. «Estuvimos agresivos en defensa, entorpeciendo su juego, y sacamos muchos contraataques. Gol a gol, con la ayuda del público, nos fuimos creciendo y estuvimos muy cerca de conseguirlo. Seguro que Artaleku se viste de gala y la remontada es posible. Los alemanes cambian mucho fuera de casa...»