MADRID. Fernando Martín Álvarez, el sustituto de Florentino Pérez, nació en Trigueros del Valle (Valladolid) el 30 de mayo de 1947. Es licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Valladolid y fue secretario de UCD en esta provincia hasta 1982. Un año después llegó a Madrid y empezó a trabajar en el sector inmobiliario, hasta que en 1991 fundó la empresa Martinsa, una de las inmobiliarias con más suelo de Madrid -durante 2005 invirtió 666 millones de euros en la compra de más de un millón de metros cuadrados de suelo-.
También impulsó el proyecto de venta del estadio Vicente Calderón al Ayuntamiento de la capital, que permitiría a su empresa adquirir el 20% de los terrenos recalificados. Llegó a disponer hasta de un 6% de la constructora Sacyr Vallehermoso, pero al ser competidora de Martinsa decidió vender sus acciones en junio de 2005.
El nuevo presidente madridista también dispone de más del 3% de Unión Fenosa y participaciones inferiores al 1% en Telefónica, BBVA y Santander. A estas inversiones destinó 552 millones de euros.
Martinsa, con el 47% de su cartera de suelo en Madrid, también está presente en las Comunidades de Galicia, Valencia, Castilla-León, Andalucía y Baleares, y tiene previsto desembarcar de forma inmediata en Polonia y otros países del Este.
Fernando Martín llegó con Florentino Pérez a la junta directiva del club blanco en 2000, cuando el presidente de ACS ganó las elecciones, y hasta ayer ocupaba el cargo de vocal.
Siempre sonó como alternativa a la presidencia del Madrid y se puede convertir a partir de hoy en el pacificador, en el hombre que debe cerrar heridas con el madridismo de toda la vida.
Fernando Martín guarda una buena relación con Vicente del Bosque, con Fernando Hierro y con José Antonio Camacho. Es precipitado aventurar el futuro del Real Madrid, pero es obvio que alguno de ellos, sino todos, pueden regresar al club. Fernando Martín puede ser el hombre que dé el impulso, palabra clave ayer en la conferencia de prensa, y vocablo que le gusta utilizar a Florentino para definir lo que realmente le hace falta al Real Madrid. Un impulso, un paso hacia atrás para despegar de nuevo. COLPISA