IRUN. DV. La ciudad se vistió ayer de luto. Después de pasar un fin de semana lleno de color y diversión, el llanto se convirtió en el protagonista del Martes de Carnaval. Y es que como manda la tradición, el entierro de la sardina anunció el final de estas celebraciones y el comienzo de la Cuaresma.
La tarde de ayer comenzó de forma animada. Ante la atenta mirada de los ciudadanos que rodearon el kiosko de la plaza del Ensanche, la Banda de Música Ciudad de Irun interpretó durante aproximadamente media hora unos bailables. Conforme fueron pasando los minutos, los allí presentes pudieron observar cómo, poco a poco, el ambiente se fue tiñendo de negro y la tristeza empezó a apoderarse de los iruneses.
De riguroso luto
A las siete y media de la tarde partió, de la plaza del Ensanche, la comitiva del entierro de la sardina, que anualmente organiza la sociedad Izoki. Acompañada por la Banda de Música y por las personas que se sumaron al duelo, la sardina fue recorriendo las céntricas calles de Irún hasta llegar a la plaza de San Juan.
El destino de este pez estaba escrito incluso antes de haber nacido y a pesar de conocer cuál era el final que le esperaba a la sardina, los ciudadanos no pudieron ocultar su tristeza por el trágico suceso que estaban a punto de presenciar. Ya en la plaza de San Juan, se prendió fuego a la sardina y, poco a poco, el pez se fue consumiendo hasta convertirse en ceniza. Entonces reinó el silencio en la ciudad y el llanto volvió a estar presente entre las personas que asistieron a este trágico desenlace.
Sin embargo, la Gran Traca Final de Carnaval, que dio comienzo momentos después, devolvió por un momento la sonrisa a los asistentes. El ensordecedor ruido de los petardos anunció el final de estas celebraciones y dio paso al comienzo de la Cuaresma.
Con cuernos y astas
El autor de la sardina ha sido nuevamente Xabier Garate. Cada año, el artesano irundarra escoge un tema estrechamente vinculado con la actualidad de la comarca para darle una vuelta de tuerca y presentar la sardina con un toque picantón. Esta vez, Garate se decantó por la polémica que envuelve todo lo relacionado con el canal de aguas bravas que no llega. «Por eso lleva los cuernos y las astas», decía el artesano. «Quise hacer un juego de palabras. Por un lado está el canal de Osinbiribil y por otro, la sardina que también es muy brava».