OÑATI. DV. Oñati disfrutó ayer del atardecer más popular de sus carnavales combatiendo el frío con litros de chocolate solidario, variopintos disfraces, alegría, música, y buen humor. No faltó ambiente carnavalero, pero la jornada no consigue hacer sombra a la colorista y multitudinaria 'Bixamon de Rosario'. Y es que el hecho de que ni ayer ni hoy sean festivos en el calendario hacen que actualmente sólo disfruten plenamente de la fiesta los estudiantes y los juerguistas incondicionales.
La tarde sigue teniendo gancho, especialmente para los niños, pero a partir de la medianoche los jóvenes son los protagonistas casi absolutos de la despedida carnavalera en calles y bares. No hay la menor duda de que es el día de los disfraces por excelencia de los carnavales y que la gente, sobre todo los jóvenes (muy pocos adultos salieron disfrazados), tiene arraigada esta costumbre ya que al contrario de lo que ocurre en otros municipios, la jornada del sábado sigue sin cuajar.
El protagonismo matinal recayó en los escolares de Elkar Hezi y Errekalde Herri Eskola. Alumnos, profesores y familiares se sumergieron en divertidos y animados pasacalles y coreografías. Los primeros llevando su animada fiesta a las calles, mientras los segundos lo celebraban en el patio del centro.
A primera hora de la tarde, el protagonismo pasó al frontón del polideportivo Zubikoa. Los niños, protagonistas de primer orden de la fiesta, se lo pasaron en grande cantando, jugando y bailando con los payasos Patxin y Potxin; corriendo delante de los txorimalos después, y bailando finalmente ritmos verbeneros en la despedida.
Conforme anochecía los niños dejaban protagonismo a las cuadrillas de jóvenes que mostraban sus disfraces por calles y bares. Vestimentas más o menos elaboradas que se confundían con muchos transeúntes de paisano. Por unas horas Oñati volvió a convertirse en un cosmopolita escenario en el que se dieron cita personajes procedentes de los más recónditos lugares del globo: árabes, mexicanos, indios, tiroleses... todos ellos, eso sí bien, pertrechados contra el frío. Los incondicionales mantuvieron la juerga hasta la madrugada en los bares, despidiendo con alegría y buen humor a Don Carnal que hoy cede paso a Doña Cuaresma.