Después de 7 años en antena, El comisario, título producido por Boba a Boca para Tele 5, se mantiene como una de las series de mayor éxito de la televisión. Tramas bien desarrolladas, pegadas a la actualidad, y un plantel de actores fijos muy ensamblados a sus personajes son algunas de las claves de su mantenimiento. Al frente de la comisaría se ha mantenido fiel Castilla, Tito Valverde (Ávila, 1951), un profesional bregado en el teatro y en el doblaje que vio cómo su popularidad ascendía gracias a la televisión, a la comedia Pepa y Pepe (TVE), que interpretó con Verónica Forqué, título al que siguió Todos los hombres sois iguales, en Tele 5.
Está muy agradecido a la pequeña pantalla, a la estabilidad laboral que representa para los actores dentro de una profesión nómada en la que los profesionales encuentran pocos trabajos gratificantes. Además, la pequeña pantalla le permite hacer incursiones en cine -La gran vida, Reinas- aunque sí le impidió participar en una película de renombre, Abre los ojos, la segunda de Alejandro Amenábar. Está satisfecho con su papel televisivo, pero no le duelen prendas en reconocer que el protagonista de House (Cuatro), su competidor, goza de un papel que es un «caramelito».
- Siete años en antena es un récord ¿A qué atribuye el éxito mantenido de El comisario?
- Debe ser como el tabaco, que lleva algún elemento que engancha, porque la serie tiene cada vez más seguidores. Se debe a una forma seria de hacer las cosas, con esfuerzo y talento. Hay gente muy capacitada a mi alrededor, el reparto, los guionistas, técnicos...Quieren hacerlo cada vez mejor.
- Sí, pocas bajas se han producido en este tiempo en el plantel protagonista.
- Eso dice mucho. Para mantener una serie durante tanto tiempo es fundamental la buena relación entre el equipo y aquí hay mucho respeto mutuo. Y no sé cuanto tiempo más estaremos.
- ¿Apostaría por otros 7 años en la serie?
- Es muy fuerte decir que me gustaría estar otros 7 años porque significarían 14 de tu vida dedicados a la serie. Nunca me había planteado tener un trabajo para toda la vida, pero uno recapacita y, si bien es verdad que podría cambiar por otros proyectos y hacer comedia, cuando miro hacia atrás y veo cómo está el panorama creo que somos unos afortunados. Quejas, las justas.
- ¿El cine ha vuelto a llamar a su puerta?
- Pasa de refilón y cuando lo hace lo que viene no es muy atractivo. Pero si me dieran un papel bonito tenemos la ventaja en esta serie de que hay libertad para compaginarlo. Y en este tiempo no he tenido ninguna tentación fuerte para replantearme mi situación y mientras la serie siga como está yo no tengo intención de marcharme.
- Su personaje, además, no llega a cansar al espectador. Se mantiene en un plano medio de protagonismo.
- Está bien dosificado, no está todo el día con la cámara delante y la palabra en la boca. Hay lugar para el lucimiento de los demás compañeros. El personaje ya está muy bien construído.
- Ha salido un competidor en los martes, aunque aún se mantiene a distancia, el doctor House. ¿Qué le parece?
- Cuando veo la serie me gustaría que el siguiente papel que me dieran fuera ese. Es un personaje maravilloso. Es buena la competencia para que la gente escoja y se aprecia si estás arriba jugando la Liga de Campeones o no.
- Más canales significará más oportunidades para los actores...
- En teoría sí, pero hasta ahora los nuevos canales que van surgiendo bajan precio y calidad. Siguen siendo las mismas cadenas las que dan guerra, pero ojalá que suban la audiencia y la calidad porque será bueno para todos.
- ¿Cómo ha sido su experiencia en Reinas?
- Ha sido un divertimento con un amigo mío, Manolo Pereira, y un acercamiento al cine. Pero en la serie nuestros realizadores son hombres de cine y no hay mucha diferencia a la hora de trabajar. El comisario se acerca cada vez más al cine.
- ¿Qué te ha dado la televisión?
- El cariño de la gente. La televisión me ha dado un estatus, una situación desahogada para no tener que estar mirando continuamente cómo va la cuenta corriente. Además, la popularidad del medio te abre las puertas a muchos otros trabajos dentro del gremio, incluso de la publicidad. Pero para poder hacer televisión era necesario tener un bagaje detrás de experiencia teatral.