SAN SEBASTIÁN. DV. «Las víctimas no somos patrimonio de nadie». Bárbara Dürkhop criticó ayer «la mentira, manipulación y crispación estúpida» que, a su juicio, «algunos autoproclamados portavoces de las víctimas» hacen en su nombre. Arropada por la familia socialista que durante los últimos 21 años le han acompañado cada mes de febrero en el homenaje a su marido Enrique Casas, asesinado por los Comandos Autónomos Anticapitalistas el 23 de febrero de 1984, Bárbara hizo suyo el lema de la manifestación del sábado en Madrid para afirmar que «en mi nombre no a la utilización de mi condición de víctima para fines partidistas y contra una negociación fantasma».
La viuda del primer candidato electoral asesinado en democracia tachó de «oportunista y carroñero» al PP, al tiempo que le acusó de «tergiversar» la resolución aprobada en el Congreso de los Diputados sobre un diálogo con ETA si deja las armas. «¿De qué chistera saca el PP la palabra negociación? ¿Quién dice paz por presos?», se preguntó.
Dürkhop, quien junto a sus tres hijos depositó al principio del homenaje un ramo de flores en la tumba de Casas, consideró que el texto parlamentario «es la primera puerta válida para un proceso de paz justa» y mostró su respaldo a la política antiterrorista del Gobierno, ya que, según dijo, «la traición a las víctimas sería no arriesgarse para buscar la paz».
Frente al panteón familiar en el cementerio de Polloe, en cuya lápida reza «Muerto por la paz», se congregó una nutrida representación socialista, entre ellos, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco; el portavoz en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba; el secretario general del PSE-EE, Patxi López, o el líder de los socialistas guipuzcoanos, Miguel Buen.
Este último exigió al PP «lealtad» a la política antiterrorista del Gobierno, de la misma forma, según dijo, que el PSOE la tuvo cuando estaba en la oposición. Al mismo tiempo, criticó el «hostigamiento» de los populares contra el Ejecutivo de Zapatero, un «acoso» para el que encontró una única explicación: «Que les moleste que podamos estar cerca de la paz». Parece que «prefieren acabar con el Gobierno socialista antes que con ETA», añadió.
También lanzó un mensaje a Batasuna a quien exigió que «pida a ETA el cese de la violencia» si quiere llegar a ser «interlocutor».
«Catarata de mentiras»
En un homenaje en que todos los discursos cargaron las tintas contra los populares, José Blanco rebatió con «hechos» la «catarata diaria de mentiras» que, a su juicio, lanza el PP y aseguró que el Gobierno «no ha cambiado la política antiterrorista, que se sigue basando en la eficacia policial, en la firmeza judicial y en la atención a las víctimas».
El secretario de Organización del PSOE aseguró, ante víctimas como Gorka Landaburu, José María Múgica -hijo de Fernando Múgica- o Tomasi Pelaz -viuda del edil de Lasarte-Oria Froilán Elespe- que el Gobierno «respeta y se solidariza con todas» ellas. Y, por eso, añadió, «trabaja por la última voluntad nunca expresada» de los asesinados, «ser los últimos».