Una prueba de que Rusia e Irán se encuentran aún lejos de conseguir el acuerdo que EE UU y la UE bendecirían lo constituye el hecho de que sigue sin haber fecha para la entrada en servicio de la central nuclear de Busher. La planta tenía previsto comenzar este año su funcionamiento. Para ello, Moscú debe enviar el combustible nuclear necesario, pero, tras las reuniones de los últimos días, las fechas continúan en el aire. Eso hace imposible que el reactor arranque este año. El jefe del programa nuclear iraní, Gholamreza Aghazadeh, dijo que se ha creado un comité para acelerar los trabajos en la central y enviar desde Rusia lo antes posible los equipos que faltan.