El presidente de la Federación de Cofradías de Gipuzkoa, Jaime Tejedor, ha solicitado a la dirección de Comercio Exterior que refuerce los controles a las importaciones de pescado, para evitar que la anchoa del Cantábrico no tenga valor por la llegada de esta especie desde otros países.
- ¿Cómo ve la actual campaña de la anchoa?
- Con mucha incertidumbre en las capturas y con mucho temor que las importaciones sin control y las de tipo fraudulento provoquen unos precios bajos. Ya, lo estamos comprobando en el verdel, en el que se vienen pagando precios irrisorios.
- ¿Entonces, cómo se puede atajar esta situación?
- El Gobierno creará un grupo de inspectores de importación de pescado, con un equipo de 12 personas, para controlar las entradas internacionales en los aeropuertos, puertos y lonjas, y comprobar sus precios y calidades. Podrá calibrar de este modo las diferencias que existen entre este pescado y el fresco, y con esos datos combatir la caída del precio que está sufriendo en los últimos años el pescado fresco en lonja. Esperamos que actúen con eficacia. No obstante, nosotros queremos que se controle la anchoa y el bonito comprado por la industria transformadora, conserveras y demás. Tenemos constancia que se adquieren estas especies a precios dumping.
- ¿Cuáles son las vías de entrada de ese pescado?
- Hay una vía, que parte del propio descontrol de la Administración, y otra por vía fraudulenta. Algunos barcos europeos transbordan en la mar especies, como la anchoa y bonito que han capturado flotas de terceros países, y después decargan en puertos comunitarios, libres de arancel. Se le pone la etiqueta de haber sido capturado por barcos de la UE y entran en nuestro mercado como si se tratase de anchoa del Cantábrico. Echar para atrás ese pescado exige un amplio procedimiento. Al final, se le deja entrar y con visitar cualquier mercado podemos ver que no existen etiquetas, ni se informa claramente del pescado que se vende. Ha habido anchoa todo el año en el mercado, cuando su pesca ha estado cerrada, y es un tema que nos preocupa. Pero, además, que se venda como anchoa del Cantábrico... ya nos parece un fraude a todas luces.
- Eso daña los precios en lonja claramente ¿no?
- La entrada de mucho pescado barato de otros mares tira a la baja el precio del fresco. De hecho, Gipuzkoa capturó el pasado año 5.644.318 kilos de bonito, con un precio medio de 2,90 euros, cuando hace seis y siete años alcanzaba los 2,99 euros. El verdel se pagó, en el 2005, a 0,29 y en 1998, a 0,3 euros.