Cuidados intensivos, ecografía o artroscopia son términos tan familiares en un centro especializado en medicina y cirugía equina como en cualquier hospital de nuestra red sanitaria. «Es como un hospital de personas», señala Pablo Palencia, que dirige en Cantabria el primer centro veterinario de ese tipo en la zona norte. También los hay -algunos privados y otros asociados a Universidades- en otras regiones españolas, sobre todo Andalucía, Cataluña y Madrid.
El director del Hospital de Caballos de Cantabria destaca el gran auge del mundo equino en los últimos años, con un importante desarrollo del caballo selecto y de cría. Un mundo que ofrece una «alternativa a la ganadería tradicional» y en el que, apunta, no sólo se invierte por motivos económicos, sino también afectivos. «Es un animal muy bonito, que aporta mucho, y la gente queda enganchada».
Es precisamente ese doble valor económico y afectivo el que, además de «cuidarlos y mimarlos», justifica la necesidad de una atención especializada. Un hospital de caballos se dirige tanto al propietario de los animales como al veterinario que trabaja de forma ambulante y se encuentra ante situaciones clínicas que, al exigir pruebas diagnósticas o pequeñas operaciones, no puede resolver sobre el terreno. «Es como cuando en el ambulatorio te mandan al especialista», señala Palencia.
El Hospital de Caballos de Cantabria, ubicado en Gornazo, municipio de Miengo, cubre esas expectativas con un equipo permanente de tres veterinarios, reforzado por dos cirujanos que acuden para intervenciones concretas. Pablo Palencia recalca que la especialización veterinaria es imprescindible y requiere varios años -él mismo lleva 20 trabajando en caballos-, por lo que lamenta el «vacío de regulación en España» en ese ámbito formativo. Como otros profesionales españoles, tuvo que completar su preparación en países punteros como Irlanda, Gran Bretaña, Francia y EE UU.
Tareas cotidianas
Su centro colabora con las Universidades de Córdoba, León y Complutense de Madrid en la formación continua de veterinarios y otros profesionales relacionados con el mundo del caballo. Pero la actividad central es la propiamente hospitalaria. Las operaciones de urgencia más frecuentes son las de cirugía abdominal, para remediar los trastornos abdominales de todo tipo vulgarmente conocidos como cólicos. También es habitual la cirugía ortopédica por fracturas, infección de tendones o problemas articulares. Las enfermedades ortopédicas y músculo-esqueléticas, remarca Palencia, «exigen diagnósticos certeros, con ecografías y radiografías especiales, y operaciones muy delicadas».
Pero la vida cotidiana de un hospital equino está llena de pequeños episodios clínicos, como curar a un poni mordido por un perro, quitar los dientes de leche a un caballo o extirpar un absceso en el casco de un potrillo. Y reserva un hueco importante para la medicina preventiva, que cubre lo mismo la eliminación de parásitos que el control de la salud de potros recién nacidos. El centro veterinario cántabro tiene, además, servicios de reproducción equina e inseminación artificial, y sus modernas instalaciones cuentan con salas de exploración y diagnóstico, sala de radiología, laboratorio, boxes de cuidados intensivos, área quirúrgica y box de inducción y recuperación de anestesia.