El presidente del Banco Guipuzcoano dio también su particular visión de la situación de España. Llamó la atención sobre su elevado déficit comercial, que conlleva -dijo- una falta de competitividad con riesgo de deslocalización de la industria y pérdida de empleo, de lo que «no se puede culpar a los empresarios».
En su opinión, en España los temas prioritarios deben ser la investigación y el desarrollo y la educación, y así mejorará la productividad. Igualmente hace falta controlar la inflación, recortar el gasto público, una política fiscal más atractiva y flexibilizar el mercado laboral.
Al referirse a la nueva Ley de Educación, Aguirre González afirmó: «El Gobierno no es laico, es simplemente anticatólico». Lo grave de la nueva ley, a su juicio, no es la supresión de la clase de Religión, sino que «el alumno pase al curso siguiente sin haber aprobado hasta tres asignaturas del curso anterior».
Asimismo, criticó el borrador de Buen Gobierno de las empresas por reforzar el peso de los consejeros independientes, y afirmó que lo importante es que «exista una ética y una moral en el consejo».