Unas niñas con pelucas rojas y la cara pintada que, llenas de sonrisas, te dicen adiós con la manita desde el tren txu-txu que abandona el patio escolar. Una gran expedición.
El guitarrista con bigote del subterráneo que siempre consigue que, sin quererlo, acompases tu andar a los acordes de su balsámica canción. Sintonía urbana.
Dos chicas en un banco, rodeadas de maletas y complicidades, que se ríen con ganas entre la estación y el río. Todo el tiempo por delante.
La perplejidad del buscador de conchas ante esos fugaces momentos en que la vida hasta se parece a los anuncios.