AUSTIN. Un juez del estado de Texas aplazó de forma indefinida la ejecución de un condenado a muerte cuyo abogado defensor argumentó que su cliente es un enfermo mental incapaz de comprender las razones que motivaron la condena, confirmaron ayer fuentes oficiales. Estaba previsto que anoche Steven Kenneth Staley, de 43 años, recibiera una inyección letal en el penal de Huntsville, en el norte del estado, en castigo por el asesinato en 1989 del dueño de un restaurante durante un asalto frustrado. Las fuentes indicaron que la orden que canceló la ejecución fue dictada por el juez Wayne Salvant, quien no fijó una nueva fecha.
Jack Strickland, el abogado designado de oficio para defender a Staley, señaló el lunes pasado que su cliente es un enfermo mental desde hace mucho tiempo. «Sabe que se le va a ejecutar, pero no tiene ni la más mínima idea de por qué», señaló. Agregó que, desde que fue trasladado al corredor de la muerte de Huntsville, Staley ha sido hospitalizado más de diez veces por problemas mentales.
Esta fue la segunda vez que se posterga la ejecución. En marzo del año pasado, un tribunal de apelaciones del estado intercedió en su favor pocas horas antes del momento en que debía recibir la inyección letal. Ese aplazamiento fue concedido para que Strickland pudiera preparar sus argumentos de que el condenado es en enfermo mental y de que debe ser eximido de la pena capital. EFE