Sábado, 25 de febrero de 2006
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La presidenta filipina decreta el estado de emergencia tras una intentona golpista
Gloria Arroyo asegura que la «situación está controlada», tras la detención de varios altos oficiales y a civiles que planeaban asaltar el Parlamento
Un policía golpea a una joven manifestante en Manila. [EFE]
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MANILA. La presidenta de Filipinas, Gloria Arroyo, declaró ayer el estado de emergencia después de haber desbaratado un golpe de Estado y de arrestar a varios altos oficiales del ejército. «El gobierno aplastó esta acción ilícita» declaró la presidenta en una alocución por televisión. «Como comandante en jefe de las fuerzas armadas, yo controlo la situación», afirmó, unas horas después de que el ejército anunciara el arresto de varios altos oficiales del ejército y la policía por presunta tentativa de asonada.

Los comandantes de las unidades especiales de los Scout Rangers y de la Infantería de marina, el general Danilo Lim y el coronel Ariel Acevedo, respectivamente, fueron destituidos de sus cargos y arrestados. El jefe de las fuerzas especiales de la policía, Narzalino Franco, también fue detenido.

El estado de emergencia es una medida de nivel menor que la ley marcial, que permite al ejército aplastar toda revuelta pero sin que sistema judicial cese de funcionar.

El general Lim ya había estado implicado en 1989 en una tentativa de golpe de Estado contra la presidenta de esa época, Corazón Aquino. El militar fue perdonado por ésta y promovido para convertirse en uno de los responsables militares más reputados en el país. La presidenta Arroyo anunció también la detención de varios civiles. «No olvidaremos a los que suministraron apoyo y financiamiento para esta empresa», advirtió, denunciando una «alianza táctica» entre la derecha y los comunistas para poner fin a la democracia en el archipiélago.

Vehículos armados y refuerzos de tropas fueron enviados a los cuarteles generales del ejército en Manila y otras bases militares. La Policía antidisturbios fue desplegada en Manila y se instalaron barricadas en torno al palacio presidencial para bloquear su acceso. Asimismo, al menos otras ocho personas -civiles y militares- fueron detenidas a lo largo de la jornada de ayer por estar implicadas en la tentativa golpista, precisó el jefe del estado mayor de la presidenta, Michael Defensor.

El jefe del estado mayor de las fuerzas armadas, el general Generoso Senga, así como los comandantes de varios servicios militares, aparecieron en la televisión para manifestar su apoyo a la presidenta.

Como consecuencia de la intentona golpista, la Bolsa de Manila bajó cerca de 1% ayer, mientras que el peso se desvalorizaba con respecto al dólar.

Las reuniones fueron prohibidas en Manila, pero varios opositores, entre los cuales está la ex presidenta Corazón Aquino, prometieron ignorar la medida. Así, la decisión de Arroyo fue recibida con manifestaciones de protesta por la oposición, que teme una regresión de las libertades, precisamente el día en que se conmemoran los veinte años del derrocamiento del dictador Ferdinand Marcos.

Protestas en la calle

La Policía antidisturbios tuvo que dispersar dos manifestaciones, que sumaban unas 10.000 personas, una de ellas de forma pacífica, pero en la otra recurrió a porras y cañones de agua y detuvo a al menos 25 personas.

Así ocurrió en una de las manifestaciones, secundada por unas 5.000 personas que marchaban por la autopista que une Manila con el monumento de homenaje al poder del pueblo que logró la destitución de Marcos en 1986. Las imágenes retransmitidas por televisión mostraron a varios policías pegando, por turnos, a un manifestante ensangrentado caído en la agencia.

Además, la Policía dispersó pacíficamente otra manifestación celebrada en el distrito financiero de Manila y liderada por la ex presidenta Corazón Aquino. Los concentrados reclamaban la dimisión de Arroyo, y habían desafiado la prohibición de seguir su marcha después del anochecer.

«No dejemos que nadie nos quite otra vez nuestra democracia», proclamó Corazón Aquino ante la concentración en el distrito de Makati. Aquino, una antigua aliada de Arroyo que se ha vuelto contra ella, fue aclamada por los manifestantes mientras pedía la dimisión de la presidenta Gloria Arroyo. AGENCIAS



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