TEHERÁN. DV. La tradicional oración de los viernes en el campus de la Universidad de Teherán terminó con una multitudinaria marcha de protesta por los atentados contra los santuarios chiíes de Samarra. Miles de personas, hombres a un lado de la carretera y mujeres al otro, recorrieron la céntrica calle Enqelab con banderas y carteles donde se podían ver fotos de los lugares sagrados de Irak destruidos por los ataques del pasado miércoles.
Al grito de «muerte a Estados Unidos, muerte a la Palestina ocupada», los manifestantes colapsaron una de las arterías centrales de la capital hasta pasadas las dos de la tarde. El contencioso nuclear y las polémicas caricaturas sobre Mahoma fueron los otros dos temas sobre los que más gritos se lanzaron.
La marcha se organizó tras un sermón en el que el ayatolá Mohammad Emami Kashani situó los atentados de Samarra al mismo nivel que las caricaturas de Mahoma publicadas en varios países occidentales. El ayatolá se mostró optimista sobre la reconstrucción de los santuarios -Irán ya ha anunciado de manera oficial su intención de financiar las reparaciones-, pero no olvidó señalar a los presentes que «este acto salvaje quedará grabado en las sucias manos y en los autores de estas explosiones, en el imperialismo de Occidente y en los mandos norteamericanos, en el Mosad, en la CIA y en los sionistas».
La ceremonia concluyó con la referencia a otro de los temas calientes del momento, las aspiraciones nucleares de Irán. Kashani aseguró al respecto que «todos los iraníes desean acceder a dicha tecnología y ahora ya es cuestión de honor y prestigio».
El presidente del país, Mahmud Ahmadineyad, que sigue de gira por las provincias del centro de Irán, también se refirió al tema de los ataques a los centros de peregrinación en Irak y advirtió que «los enemigos procuran sembrar el odio entre los musulmanes, pero se están equivocando. La ola de reivindicación de justicia se ha extendido por todo el mundo y todos los pueblos libres de la tierra están gritando muerte a América».
Los atentados recientes de Irak han revuelto ánimos en Irán en un momento en el que el país está a punto de ser llevado ante el Consejo de Seguridad de la ONU por negarse a la paralización de su programa nuclear, como le exige la comunidad internacional, alegando que se desarrollo con fines pacíficos.