Sábado, 25 de febrero de 2006
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Los Gobiernos central y vasco pujan en Europa por llevar a Vizcaya un gran centro científico
Aportarían 300 millones de euros para la Fuente de Espalación Europea Será un complejo investigador que aplicará también terapias contra el cáncer
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MOMENTOS CLAVE
La idea nace en el año 2000, dentro de un grupo de científicos de la UPV y de la ingeniería Sener.

La Diputación encarga un primer estudio que recibe en junio de 2002 y traslada al Gobierno vasco.

A finales de 2003, el Gobierno del PP dice que costearía el 50%.

Se incluye en el Plan vasco de Ciencia y Tecnología en enero de 2004.

La ministra de Educación dice, el 12 de febrero de 2005, que el Gobierno del PSOE apoya la idea.

En octubre de 2005, el PNV y el PSOE acuerdan llevar adelante el proyecto, en el marco de las negociaciones de los Presupuestos General del Estado para 2006 .

Una delegación de los Gobiernos central y vasco presenta el 2 de febrero en Bruselas la candidatura de España a acoger la Fuente de Espalación Europea (ESS).

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BILBAO. DV. Los Gobiernos central y vasco se comprometieron el 2 de febrero en Bruselas a aportar 300 millones de euros a la Fuente de Espalación Europea (ESS), siempre que la UE decida ubicar esa gran instalación científica en Vizcaya, donde está en marcha la construcción de un equipamiento similar, pero de ámbito nacional. Si la UE optara por la candidatura española, el proyecto inicial sería absorbido por el europeo y el gran laboratorio de investigación resultante se convertiría en uno de los tres más importantes del mundo en su campo, junto con los que se construyen actualmente en Estados Unidos y Japón. ¿Su coste? Unos 1.200 millones. «Nos pondría en el mundo de la ciencia como el Guggenheim nos ha puesto en el del arte», dijo ayer a este periódico la parlamentaria socialista Isabel Celaá.

Cuatro científicos de la Universidad del País Vasco (UPV) propusieron en 2002 a la Diputación vizcaína y al Gabinete de Juan José Ibarretxe la construcción en los alrededores del Gran Bilbao de una fuente de neutrones por espalación, una instalación con aplicaciones científicas e industriales, así como en la lucha contra el cáncer.

El laboratorio, presupuestado en unos 300 millones de euros, atraería hasta Euskadi a la élite científica europea. Después de dos años de parón, el Ejecutivo vasco retomó el proyecto en enero del año pasado y, un mes después, la ministra de Educación y Ciencia, María Jesús San Segundo, anunció que el Gobierno socialista apostaba por la gran instalación. Las buenas intenciones se plasmaron en octubre en el acuerdo sobre los Presupuestos Generales del Estado firmado por el PNV y el PSOE, según el cual los dos partidos se comprometían a sacar adelante la iniciativa.

Los Ejecutivos de Madrid y Vitoria, que esperan constituir el mes que viene el consorcio encargado de la construcción del complejo vasco, han sido siempre conscientes de la necesidad de involucrar a Bruselas en el plan. La UE estudia en la actualidad la posibilidad de construir una fuente de espalación a escala continental -la llamada ESS- cuyo coste cuadruplicaría el de la planeada en Vizcaya.

Como parte del proceso de decisión, un comité científico del Foro Estratégico Europeo para las Infraestructuras de Investigación (Esfri), encargado de confeccionar el mapa de grandes instalaciones científicas hasta 2020, escuchó el 2 de febrero a delegados de los cinco países que aspiran a acoger la ESS: Reino Unido (Condado de York), Alemania (Leipzig), Suecia (Lund), Hungría (Budapest) y España (Vizcaya).

Compromiso económico

La representación española estuvo encabezada por José Doncel, de la Dirección General de Política Tecnológica del Ministerio de Educación y Ciencia, a quien acompañaron Joseba Jauregizar, director de Tecnología y Sociedad de la Información del Gobierno Vasco, y tres de los científicos promotores del proyecto vasco: Manuel Tello, de la Facultad de Ciencias de la UPV; Fernando Legarda, de la Escuela de Ingenieros; y Francisco Albisu, de la ingeniería Sener.

La candidatura española, presentada ante el comité por Doncel, fue la única que incluyó un principio de compromiso económico: destinar los fondos previstos para la construcción de la fuente de neutrones vasca a la europea en el caso de que se ubicara en Vizcaya.

«Se supone que haríamos el mismo tipo de esfuerzo que para hacer la nuestra», reconoció ayer a este periódico Salvador Barberá, secretario general de Política Científica y Tecnológica, quien no quiso hablar de cifras concretas. La inversión necesaria para dotar a España de una fuente de neutrones por espalación propia se cuantificaba hasta ahora en unos 300 millones de euros.

«Camino por recorrer»

«Todavía queda mucho camino por recorrer», dice otro de los expertos que están al tanto del proceso. Y es cierto. A partir de ahora, los responsables del proyecto vasco deberán trabajar en dos frentes: el europeo y el nacional. Tendrán que buscar emplazamientos en Vizcaya para ambas instalaciones y preparar la documentación por duplicado hasta conocer la decisión de Bruselas.

Aunque todo indica que los expertos de la UE abogarán por la creación de la ESS, la decisión final será política y no se tomará hasta mediados de año. El paso siguiente -la localización de la gran instalación- se dará antes de finales de diciembre, para que su construcción comience hacia 2009. Tanto si la UE descarta construir la ESS como si la elegida no es la candidatura española, la fuente de neutrones por espalación de Vizcaya seguirá adelante, asegura Barberá.



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