Íbamos a hablar de la enseñanza de una lengua extranjera y acabamos charlando sobre proyectos lingüísticos, experiencias vitales y consumo de lenguas. Todo desde un balcón de la Plaza de Gipuzkoa 2.
- Aquí dan clases de alemán, ¿no?
- Sí, claro. ¿Por qué lo preguntas?
- No sé. En las escaleras y el rellano me he encontrado con un par de alemanes, dos italianos, un japonés e incluso, un islandés.
- Damos clases de alemán, sí. Y mucho más. Los idiomas se estudian hoy de una manera más global. Ahora se habla de proyectos lingüísticos que incluyen desde lograr competencias sociales en el país al que llegas hasta interiorizar experiencias vitales que te abren hacia mil mundos.
- Francamente bonito, pero eso no me explica ese desfile de nacionalidades escaleras arriba.
- Enseñamos español a gente extranjera. Mezclamos culturas.
- ¿Cómo cuánto de extranjera?
- La que has visto y más. Chicos y chicas de los proyectos Erasmus y Leonardo. Gentes con formación profesional, licenciados. Parados a los que su INEM nacional les subvenciona unos meses en el extranjero. Porque una estancia fuera de tu país redondea el curriculum y da fuerza para volver a buscar trabajo.
- ¿En serio?
- Totalmente. Vivir durante unos meses fuera de tu país y no hacerlo como turista cambia mucho tu personalidad. Y tu ímpetu para enfrentarte al futuro.
- Muchas veces, a golpes. A pequeños choques culturales, ¿que no?
- Se piensa que el choque cultural es como un big bang, algo tremendo, pero no es cierto. Sucede en cosas tan simples como...
- ...No saber cómo manejarse en un bar, si has de pagar al momento o después o sí...
- Por eso, cuando nosotros cogemos a nuestros alumnos les llevamos de pintxos y potes.
- A bares de guiris, claro.
- No. En los de guiris les invitan a coger un plato y llenarlo de banderillas. Y nosotros tres sabemos que no es así. Les llevamos a bares normales que no están en el circuito turístico y les enseñamos a poner un fondo de dinero y a comer pintxos... pues como se comen: de uno en uno.
- Lo que tienen muy bien pillado los Leonardos y los Erasmus es la historia de la marcha nocturna.
- Y que lo digas. Entre los que vienen hay muchos que pasan de toda inmersión cultural. Les basta con la noche. Tampoco es mala manera de conocer un país.
- No por cierto. ¿Qué les sorpende más a nuestros visitantes?
- Lo que gastamos aquí en comer.
- ¿De verdad?
- Sí. En otros países se dedica mucho menos dinero a comer. Y en todo lo demás se controla el gasto. Mucho más que aquí. Alemania por ejemplo, está inmersa en una búsqueda absoluta, en una batalla, por los precios más baratos. Cuando llamas por teléfono, por ejemplo, tienes al lado del aparato, una tarjeta con las ofertas de la semana, tanto en operadores como en franjas horarias. Y hay sitios en los que premian el pago con dinero en efectivo porque el margen que les queda con las tarjetas es mínimo.
- Vaya vaya. ¿Cuentan algo más?
- Se quejan del frío que pasan.
- ¿Frío en esta ciudad protegida por montes, temperada por el mar?
- Precioso, sí pero reconocerás que aquí nadie enciende la calefacción hasta que...
- ...¿Se ven pingüinos en Anoeta?
- Más o menos.
- En el fondo, tienen razón. Aquí pasas frío en los bares. En Berlín, cualquier tasca tiene calefacción y antorchas los kioskos de calle.
- Exacto. Nosotros no sabemos qué decirles a nuestros ateridos alumnos pero creemos que tiene mucho que ver con que aquí pasamos muchas horas fuera de casa así que ni nos cuestionamos encender la calefacción durante horas. Los bares, hasta ahora eran sitios de paso, de vino rápido. Allí, lugares de encuentro. Todo eso, claro, está cambiando.
- Pasamos más tiempo en casa.
- De acuerdo, pero aún es un reducto de privacidad, intimidad. Mira, ¿quieres un ejemplo máximo de choque cultural de pequeña/media intensidad?
- Adelante.
- Aquí cuando un amigo te toca el timbre es para decirte, «Estoy abajo, ¿vienes y nos tomamos un vino?». Por allá arriba, en la otra Europa, los amigos pasan por tu calle, ven luz, llaman a la puerta y te preguntan «¿Podemos subir?». Aquí, eso es inimaginable. Piensa qué susto te darían.
- Hablando en plata, ¿saben todos a dónde vienen?
- Para muchos es un destino desconocido. Piensan que vienen al sur de Europa. Olvidan que todo sur tiene su norte, más cercano a los otros nortes que a su propia zona sureña.Luego descubren que esto es Norte. Norte puro.
- Arriba he escrito 'consumo de lenguas' pero no sé qué significa.
- Hay países en Europa, Alemania incluida, que no son puristas a ultranza en la defensa de su lengua propia sino que consumen otras muchas como vehículo de comunicación. ¿Para qué buscar cómo decir en alemán cortado, si en italiano existe macchiato y son ellos quienes nos enseñaron a los alemanes a tomar un cortado?