Jueves, 23 de febrero de 2006
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POLÍTICA
Politica
Un grupo de víctimas vascas respalda la política de pacificación de Zapatero
Landaburu aboga por mirar al futuro y afirma que «buscar la paz no es claudicar ni dar la razón a los terroristas». «No olvidaremos la memoria histórica ni lo que ha pasado»
De izquierda a derecha y de arriba abajo, Jesús Ramos, José Luis Vallés, Coral Rodríguez, Amaya Goyarán, Patxi Elola, Esther Cabezudo, Gorka Landaburu, Mila Sanz, Bárbara Dürhkop y Estanis Amuchástegui, ayer en la lectura del manifiesto celebrada en San Sebastián. [USOZ]
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EXTRACTO DEL MANIFIESTO
Memoria: «Nuestra vida ha continuado, a veces solos en nuestro dolor, a veces reconfortados por amigos y compañeros, pero siempre defendiendo el honor, la dignidad y la memoria de quienes cayeron a manos de ETA y siempre esperando que sus víctimas fuesen la última víctima».

ETA: «Llevamos casi tres años sin atentados mortales, aunque han continuado otras expresiones de violencia. El Estado de Derecho ha sido capaz de colocar a ETA en una posición de debilidad, como nunca hemos conocido».

Esperanza: «La conjunción de estos factores -en alusión a los puntos del anterior párrafo-, junto a otros, ha hecho que en la actualidad nos encontremos en un momento de esperanza. De matizada esperanza, pero de esperanza al fin y al cabo».

Pacto de Ajuria Enea: «El punto décimo del Pacto de Ajuria Enea ha sido puesto nuevamente en pie por la representación de la soberanía nacional apoyando un proceso de diálogo entre los poderes competentes del Estado y quienes decidan abandonar la violencia, siempre y cuando se constate una clara e inequívoca voluntad de poner fin a la misma, respetando en todo momento el principio democrático irrenunciable de que las cuestiones políticas deben resolverse sólo a través de los representantes legítimos».

Responsabilidad: «Siempre hemos confiado y dado el apoyo a nuestros legítimos gobernantes en su lucha por la paz y contra el terrorismo. Ellos recibieron el mandato de la sociedad para dirigir el país y a ellos, por tanto, corresponde dirigir la política antiterrorista. Los mismos cánones de lealtad que sostuvimos con el Gobierno de José María Aznar, los mantenemos con el actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Nos parece que es una cuestión de responsabilidad democrática».

Esperanza: «Guardando en nuestros corazones un dolor inmenso que nunca desaparecerá apoyamos la política que en materia de pacificación está impulsando el Gobierno de la Nación, así como la resolución aprobada en su día por el Congreso de los Diputados en los términos que en ella constan, con la esperanza de que las generaciones futuras disfruten de una vida en paz y libertad, y que la última víctima del terrorismo, haya sido definitivamente la última víctima».

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SAN SEBASTIÁN. DV. Un grupo de víctimas vascas del terrorismo, en su mayoría vinculadas al entorno del PSE, mostró ayer su apoyo a la política de pacificación del presidente Rodríguez Zapatero y a la resolución aprobada por el Congreso, que da luz verde a un hipotético diálogo con ETA, una vez que la organización terrorista muestre señales inequívocas de querer abandonar la violencia.

Este colectivo de víctimas, «unido por el dolor y la defensa de nuestra dignidad y la de nuestros familiares», dio a conocer en San Sebastián un manifiesto -abierto a otras víctimas- en el que, «por responsabilidad democrática», muestran su respaldo al Gobierno central «en su lucha por la paz y contra el terrorismo» con la esperanza de que «las generaciones futuras disfruten de una vida de paz y libertad, y que la última víctima del terrorismo, haya sido definitivamente la última».

El documento fue presentado por diez rostros que han sufrido en primera persona la violencia terrorista. El manifiesto fue leído por Mila Sanz, mujer de Iñaki Dubreuil, edil socialista de Ordizia que resultó herido en un atentado con coche bomba cometido en febrero de 2001 en San Sebastián, en el que murieron dos trabajadores de Elektra.

En su intervención, la esposa de Dubreuil estuvo acompañada por el periodista Gorka Landaburu, herido tras un atentado con una carta bomba; la europarlamentaria Bárbara Dürhkop, viuda de Enrique Casas; Esther Cabezudo, ex edil de Portugalete que sobrevivió de un atentado, así como de los ediles guipuzcoanos del PSE Estanis Amuchástegui, José Luis Vallés, Amaya Goyarán y Patxi Elola, víctimas de numerosos ataques de violencia callejera.

A este grupo, «que no se deja manipular ni pertenece a ningún tipo de asociación», se sumó Jesús Ramón, viudo de Maite Torrado, una de las dos personas que murieron abrasadas en el ataque con cócteles molotov contra la Casa del Pueblo de Portugalete en 1987. También estuvo presente la parlamentaria del PSE Coral Rodríguez, sobrina de Humberto Fouz, uno de los tres jóvenes gallegos que desaparecieron en el País Vasco francés en 1973.

Aunque no pudieron asistir al acto, el manifiesto también fue suscrito por Mireia Luch, hija del ex ministro asesinado Ernest Lluch; el diputado socialista Eduardo Madina, herido en atentado; Josu Elespe, hijo del concejal socialista de Lasarte-Oria Froilán Elespe, asesinado en marzo de 2001; Iñaki Dubreuil y el edil socialista de Getxo Joseba Marcaida.

«Sí en nuestro nombre»

Tras la lectura del manifiesto, Landaburu explicó que la iniciativa «no es un comunicado en contra» de la manifestación convocada por la AVT el sábado en Madrid. «Si algunos quieren decir en las calles, con todo su derecho, 'no en mi nombre a la negociación', creo que los que estamos aquí y muchas víctimas que están en el País Vasco y que se van a sumar al manifiesto decimos 'sí en nuestro nombre', sí a que se busque la paz, tarea que le corresponde a cualquier presidente del Gobierno», dijo Landaburu.

El periodista advirtió de que apoyar un proceso de estas características no equivale a perdonar a los terroristas, lo que no sucederá, dijo, hasta que éstos no pidan perdón. «Queremos mirar el futuro con un retrovisor bien grande porque si llega la paz, no es borrón y cuenta nueva, y ese retrovisor nos permitirá no olvidar la memoria histórica y lo que ha pasado», subrayó. A renglón seguido, dijo que las víctimas «no permitirán» que los asesinos «pongan una cristalería» debajo de sus casas, en alusión al caso de la edil del PP de Azkoitia Pilar Elías.

Landaburu, quien defendió que «buscar la paz no es claudicar ni dar la razón a los terroristas», expresó su apoyo a «todo proceso» que intente el final de ETA y defendió que «si el actual fracasa», el Gobierno vuelva a empezar. Asimismo, señaló que todos los partidos apoyaron las negociaciones de Adolfo Suárez con ETA pm, las de Felipe González, en Argel, y el intento de José María Aznar, de quien recordó que habló de que la democracia sería «generosa» con los terroristas si abandonaban la violencia.



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