Jueves, 23 de febrero de 2006
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POLÍTICA
PLENO DE LAS CORTES
Zapatero asegura que no negociará con ETA la autodeterminación del País Vasco
El presidente, que llama «indecente» al PP por usar a las víctimas, no recibirá a Rajoy si no modera sus críticas
MADRID. El presidente del Gobierno recurrió ayer a un «no» rotundo para garantizar al líder de la oposición que un hipotético proceso de paz no incluirá la negociación del derecho de autodeterminación ni el pago a ETA de un precio político por el fin de sus crímenes. José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy volvieron a protagonizar un enfrentamiento en el Congreso en torno a la política antiterrorista que evidenció de nuevo que la distancia que les separa es abismal.

La crisis es tal que Rodríguez Zapatero sólo se reunirá con Rajoy para informarle de la situación si el PP modera sus críticas a la política antiterrorista. El presidente del Gobierno considera «muy necesario» recuperar el consenso en esta materia, pero defiende que el primer partido de la oposición es el culpable del actual enfrentamiento por haber puesto en marcha una estrategia de acoso y derribo a cuenta del terrorismo.

Rodríguez Zapatero ha perdido la confianza en Rajoy, lo que dificulta que en los próximos días comparta con él información sensible sobre ETA, según explicaron fuentes gubernamentales. Lo único que variaría esa situación sería que que los populares se replanteen su actitud. Algo que La Moncloa descarta.

Muestra del océano que separa a socialistas y populares fue la sesión de control de ayer, celebrada por partida doble en el Congreso y Senado. Las continuas referencias a las víctimas del terrorismo por parte del portavoz popular en la Cámara alta, Pío García Escudero, tuvieron como réplica un duro reproche. El presidente del Gobierno consideró «indecente usar su nombre en la contienda política», por lo que instó al primer partido de la oposición a cesar en una práctica que, aseguró, le produce «rubor moral».

La sesión degeneró en una bronca en la que ni siquiera el recuerdo a Fernando Buesa y Jorge Díez, asesinados por ETA hace seis años, evitó el rifirrafe partidista. El senador Joseba Zubia (PNV) rindió un breve homenaje al socialista y a su escolta, y cuando Rodríguez Zapatero agradeció ese recuerdo en nombre de su grupo varios senadores del PP le increparon por ello.

Horas después, en el Congreso, volvieron los sobresaltos. Rajoy preguntó si el Gobierno está dispuesto a pagar un precio político por la rendición de los terroristas y si negociará la autodeterminación del País Vasco, a lo que el presidente respondió que «ese derecho al que usted alude» no existe en el ordenamiento constitucional español. El líder de la oposición insistió y la réplica de Rodríguez Zapatero fue dura: «No sé si usted no escucha, no quiere escuchar o no le interesa escuchar al presidente del Gobierno. No. ¿Otra vez quiere oírlo? No», reiteró.

El jefe del Ejecutivo afeó a Rajoy la intencionalidad de su pregunta por entender que sólo buscaba extender una idea «falsa», y recalcó que «la cohesión de España está salvaguardada plenamente por la democracia y por la voluntad de los ciudadanos».

A pesar de su evidente enfado, Rodríguez Zapatero considera que el apoyo del PP es «muy necesario» para que el Gobierno busque la paz y el final de ETA. Así se lo aseguró al portavoz de Coalición Canaria, Paulino Rivero, quien recriminó al PP que «bordee la irresponsabilidad» con su actitud y al Ejecutivo que tampoco haya estado «demasiado fino». El nacionalista canario apeló a la responsabilidad de los dos grandes partidos para rehacer los puentes rotos.

Estrategia negativa

Zapatero está convencido de que ha hecho lo correcto y de que es el PP el que debe dar pasos para acercarse al Gobierno porque lo único que ha cambiado en estos 30 años ha sido que en los dos últimos «un partido ha hecho oposición con el terrorismo por primera vez». Molesto, advirtió que esa estrategia será muy negativa para la democracia y el Estado, pero también para el PP.

Un aviso que después dirigió la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, a Eduardo Zaplana y Ángel Acebes, portavoz parlamentario y secretario general del PP. La número dos del Ejecutivo recordó a los dos dirigentes populares que los ciudadanos ya les juzgaron en las pasadas elecciones generales de forma «inequívoca» y les advirtió de que llevan camino de repetir el resultado.

Fernández de la Vega fue especialmente crítica con Acebes por haber sido ministro del Interior y de Justicia. Le acusó por ello de ser un «irresponsable» y le avisó: «Los ciudadanos le van a pasar la cuenta por lo que usted, desde el rencor, hace con la lucha antiterrorista».

Por último, la ministra de la Presidencia eludió aclarar si el Gobierno respalda la iniciativa del PSE-EE de proponer dos mesas de diálogo para la pacificación del País Vasco y se limitó a señalar que el Ejecutivo apoya «la legalidad democrática».

Estatuto catalán

Rodríguez Zapatero no tenía previsto hablar sobre el Estatuto catalán en el Congreso, pero fue el propio líder de la oposición el que aprovechó su pregunta en la sesión para abrir un doble frente: el previsto, sobre la lucha antiterrorista y el improvisado, sobre la «división de la sociedad catalana». Rajoy hizo responsable a Zapatero de un clima de inestabilidad en el que el PSOE no sólo tiene al PP en contra sino que «ha creado problemas con sus socios» y al presidente de la Generalitat. El jefe del Gobierno optó por dedicar el poco tiempo de que disponía a la cuestión terrorista y zanjó el tema del Estatut con un órdago al retar a Rajoy a recurrir ante el Constitucional la reforma del Estatut si de verdad cree que atenta contra la Carta Magna.

Durante el pleno, el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, reiteró que el futuro de Navarra no se discutirá en un hipotético proceso negociador con ETA y criticó al PP por «sembrar dudas» en torno a esta cuestión. Sevilla respondió así en la sesión de control al diputado de UPN-PP Jaime Ignacio del Burgo, quien le preguntó si el Gobierno podía garantizar que el estatus de Navarra no se va a negociar en la mesa de partidos propuesta por el PSE.

El ministro reprochó a Del Burgo que, «vez tras vez, dé más credibilidad a ETA y a su entorno que a lo que dice el Gobierno democrático de España». «Vez tras vez hacen la misma pregunta, nosotros se la contestamos, siguen sin creernos y siguen pidiéndonos que digamos lo que les hemos dicho una y otra vez», afirmó Sevilla. COLPISA



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