MADRID. La economía española creció el 3,4% en 2005, tres décimas más que el año anterior y la mayor expansión en cuatro años, por la fortaleza del consumo doméstico y el auge de la inversión en equipamiento, y pese a que el sector exterior restó nada menos que 1,9 puntos a este avance, lo que llevó a que la necesidad de financiación externa de la economía fuera equivalente al 6,5% del producto interior bruto (PIB).
La producción alcanzó a 31 de diciembre 904.323 millones de euros (cifra corregida de efectos estacionales y de calendario), tras aumentar en el cuarto trimestre a un ritmo del 3,5% interanual y el 0,9% en relación a los meses de verano, según la información proporcionada ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
En la recta final de 2005 se modificaron ligeramente las tendencias que marcaron el resto del ejercicio. Así, la demanda nacional redujo su aportación al crecimiento porque los hogares frenaron un poco sus gastos de consumo de bienes duraderos (entre otros, la compra de vehículos), aunque mantuvieron los desembolsos en servicios (viajes turísticos al exterior, por ejemplo). Sin embargo, la inversión en bienes de equipo se aceleró hasta presentar un avance del 9,1%, apoyada en la mayor producción interior y también en el repunte de las importaciones.
Los últimos meses del pasado año también permitieron ver cierta luz al final del túnel en el sector exterior. Si en el conjunto de 2005 los intercambios de bienes, servicios y capital con el extranjero restaron casi dos puntos al crecimiento, en el periodo octubre-diciembre la merma fue de punto y medio.
En sus valoraciones, el Gobierno incidió en esta inflexión y destacó, sobre todo, que el diferencial de expansión de España respecto a la zona euro (que creció el 1,5%, según datos adelantados por Eurostat) será de 1,9 puntos. El secretario de Estado de Economía, David Vegara, resaltó que la composición del crecimiento muestra que, frente a la desaceleración del consumo, la inversión en bienes de equipo toma el relevo, con una tasa de crecimiento del 0,5%, «algo que no se veía desde 1999», dijo.
Coste laboral
El INE ha confirmado su proyección adelantada. Concreta ahora que la evolución del mercado laboral, medida en puestos de trabajo a tiempo completo (ocho horas igual a un ocupado) creció el pasado año a una tasa interanual del 3,1% (cinco décimas más que en 2004), lo que supuso la creación neta de 548.000 empleos.
Resulta llamativa la desaceleración del coste laboral unitario que deja su aumento interanual en el 2,2%, seis décimas menos que el año anterior. El impacto de los precios en la producción (deflactor del PIB) supera esta proporción en más de dos puntos.
El patrón de crecimiento de la economía durante el pasado año registró un cambio al sumarse una sensible, aunque discontinua, mejora de la actividad industrial al auge sostenido del consumo doméstico (4,4% de avance anual, con relativa desaceleración en el segundo semestre) y cierta ralentización de la construcción. El aspecto más sombrío fue, una vez más, el negativo saldo exterior.
Recuperación del turismo
El mínimo avance de las exportaciones, apenas el 1%, estuvo justificado por la paralización de las ventas de bienes porque el mercado de servicios, y en particular el turismo, registró una paulatina recuperación. Las importaciones de bienes y servicios truncaron el perfil de crecimiento acelerado que venían mostrando desde cuatro años atrás, porque el aumento del 7,1% es dos puntos inferior al 9,3% de 2004.
Como resultado de la mayor aportación negativa del sector exterior al PIB, la economía española empeoró su situación frente al resto del mundo. En 2005 requirió financiación superior a los 58.000 millones de euros (6,5% del PIB) frente a los 40.000 millones (4,8% del PIB) de 2004.
Por sectores, la actividad constructora registró el pasado año el mayor avance anual (5,5%, cuatro décimas superior al de 2004), seguida de la expansión de los servicios en un 3,9%, que mejora tres décimas al año precedente. Muy inferior fue la expansión de la industria, el 0,6%, que representa una mejora de tres décimas.
Las ramas primarias (agricultura, ganadería y pesca) volvieron a registrar un retroceso, aunque algo inferior al del ejercicio anterior. La meteorología provocó una reducción considerable de las cosechas en los cultivos de otoño-invierno. COLPISA