El Gobierno no permitirá que la alemana E.ON compre Endesa, la primera eléctrica española, en su dimensión actual, máxime cuando el sector se encuentra en pleno proceso de cambio. El presidente José Luis Rodríguez Zapatero marcó ayer las líneas rojas que no dejará atravesar al grupo energético alemán, al recordar que la generación nuclear y mediante carbón nacional, el suministro a las islas, y la presencia en Latinoamérica son considerados segmentos estratégicos o «cuestión de Estado».
El Ejecutivo español va a animar, en primera opción, una oferta nacional que compita con la alemana E.ON, porque, según Rodríguez Zapatero, hay que respetar las normas del juego.
Sin embargo, el presidente del Ejecutivo matizó que para el Gobierno «los mercados son muy importantes, pero los ciudadanos lo son más». Por esta razón, el Consejo de Ministros aprobará hoy un paquete de medidas destinadas a limitar la posición dominante que en la generación eléctrica ejercen determinadas compañías, Endesa entre ellas.
La primera apuesta del Gobierno ya tiene candidatos. Mientras Gas Natural hace sus números tras la fuerte puja de E.ON -que propone pagar casi un 30% más, y realizar el abono en efectivo-, la italiana Enel ya se ha ofrecido para «estar a su lado», según anunció su consejero delegado, Fulvio Conti.
Un apoyo financiero que probablemente estará condicionado al acceso de esta compañía a parte de los activos de Endesa. La entidad transalpina compró en su día los que pertenecieron a la antigua Viesgo y se le ha quedado pequeña su presencia en el mercado español.
Los mercados hacen su agosto en este flujo de opas. Las acciones de Endesa cerraron en la jornada de ayer a 28,25 euros, con subida del 2,54%. Ya están un 2,72% por encima de la oferta alemana de 27,52 euros, y superan de largo la propuesta de Gas Natural.
La empresa gasista, que sigue en la puja por Endesa, pero no ha desvelado sus propósitos concretos, sufrió una penalización del 0,16% hasta 24,26 euros. La alemana E.ON, pese a ser compradora, ganó un adicional 0,49%.
'Acción de oro'
Rodríguez Zapatero confirmó que el Ejecutivo no hará uso de la acción de oro salvo circunstancias excepcionales que por ahora no contempla. Este procedimiento que permite al Gobierno vetar adquisiciones de empresas privatizadas está en trámite de anulación.
Tras insistentes requerimientos de la Unión Europea, el Ejecutivo aprobó el proyecto de ley que suprime este blindaje y que ahora se encuentra en fase de debate en el Parlamento.
El Gobierno confía en que una oferta nacional llegue a competir con E.ON con posibilidades de éxito. De no ser así, la Endesa que podría comprar finalmente la alemana E.ON resultaría sensiblemente empequeñecida por las limitaciones apuntadas por el presidente como áreas de carácter estratégico.
Endesa es propietaria del 50% del parque nuclear español. La eléctrica es dueña del 36% de Almaraz, del 100% de Ascó I y del 85% de Ascó II, del 72% de Vandellós II.
La eléctrica produce también la mitad de la electricidad generada con carbón, tanto nacional como importado. No en vano la compañía se hizo con los principales activos de este sistema en los procesos de intercambio que se llevaron a cabo en el sector cuando todavía era una empresa pública.
Las tres principales centrales de carbón nacional que posee Endesa son As Pontes (La Coruña), Compostilla (León) y Andorra (Teruel), que se alimentan de las cuencas mineras de las localidades próximas.
Además, el Gobierno considera prioritario salvaguardar el deficitario sistema de suministro a Canarias y Baleares, que es sujeto de un tratamiento específico.
Todos los países
En su primera declaración tras el anuncio de la OPA de E.ON, y después de mantener una conversación telefónica con la canciller alemana Angela Merkel y un encuentro con el presidente del grupo energético, José Luis Rodríguez Zapatero, se esforzó por defender que actuaciones como las del Gobierno español las llevan a cabo «todos los países y todos los gobiernos».
«Todo puede ser compatible» argumentó, en un intento de mantener el equilibrio entre el respeto a las reglas del mercado de un país «abierto y moderno» y los intereses nacionales.
Así, se mostró comprensivo ante el interés alemán de contar con una empresa fuerte en el mercado internacional, pero defendió que «todo el mundo debe entender que España quiera eso mismo».
Por su parte, el secretario de Estado de Economía, David Vegara, señaló ayer que, de acuerdo con la información disponible, la operación tendría dimensión comunitaria. Quedaría por determinar si la opa tiene que pasar por la Comisión Nacional de la Energía (CNE). COLPISA