PUES sí, falta ya un día y les mentiría si dijera que no siento cierta inquietud. Estoy tranquila pero con la tensión lógica. Muchas miradas van a estar pendiente de mí y que el esquí español se juega mucho mañana. Si conseguimos el objetivo de subir al podio, seguro que habrá un antes y un después de Turín, como sucedió en Sapporo tras el éxito de Paquito Fernández Ochoa. Pero espero y confío, cualquiera que sea el resultado de la prueba de mañana, que el esquí español siga su desarrollo y que dentro de poco podamos presumir de tener muchos corredores en todas las disciplinas.
No dispongo de mucho tiempo para pensar en la responsabilidad que asumo. Desde el domingo tengo el apoyo de Ángel Izquierdo, mi marido, con el que cené en Cesana antes de trasladarnos a Bardonecchia. Allí pude visitar a la familia de Walter Ronconi, mi 'skiman', que es encantadora. Me quieren mucho y yo a ellos. Y a Bardonecchia volvimos ayer tras pasar la noche en la Villa Olímpica. Habíamos barajado varios sitios para entrenar, pero optamos por hacerlo aquí. Reúne buenas condiciones para el trabajo específico que Mauro Pini y el propio Ronconi me habían preparado, que es más de mantenimiento.