SAN SEBASTIÁN. DV. La Vuelta al País Vasco 2006, que comenzará el lunes 3 de abril en Irún y finalizará el sábado 8 de abril en Zalla, contará con 31 puertos puertos puntuables para el premio de la Montaña, distribuidos en seis días de carrera, aunque la contrarreloj final no tendrá ninguna ascensión que puntúe pero sí unos cuantos repechos que van a hacer mucho daño.
La carrera, que contará con el Gran Premio 'Euskadi con mucho gusto-atsegin handiz', campaña del departamento de Turismo del Gobierno Vasco, mantiene sus constantes vitales de los últimos años, con la salvedad de esa contrarreloj final de 24 kilómetros, una de las cronos más largas que ha tenido la prueba en la última década. No será una cronoescalada, sino una crono sinuosa. El recorrido incluye el final en alto de Lerín, en la tercera jornada, a la que se llegará después de un comienzo espectacular.
Lo más llamativo que ha preparado Organizaciones Deportivas EL DIARIO VASCO es una segunda etapa, entre Irún y Segura, de 155 kilómetros, en la que ha situado la friolera de ¿11 puertos! Puede resultar épica.
Y es que la Vuelta al País Vasco va a tener un comienzo de carrera muy duro y peligroso, sobre todo para la supervivencia de la propia carrera puesto que el paso de Jaizkibel se encuentra a 12 kilómetros de la meta en la jornada inicial, en Irún.
Jaizkibel, de entrada
El estreno de la Vuelta, con salida y llegada en el paseo Colón de Irún, va a resultar enormemente selectivo. Antes de llegar el filtro de Jaizkibel se subirán Gurutze, Xoxoka, Gurutze nuevamente y el durísimo Erlaitz.
Se trata de una jornada muy dura, concentrada en 130 kilómetros, que podría correr el riesgo de dejar la Vuelta al País Vasco muy perfilada y más con esa segunda etapa que no saldrá de Gipuzkoa. Se desarrollará entre Irun y Segura. Es corta en kilómetraje y se pasarán los altos de Gurutze, Leaburu, Altzo, Abaltzisketa, Altamira, Olaberria, Liernia (dos pasadas), Aztiria, Gabiria y el alto de Minas, a 7 kilómetros de la meta.
En los 285 primeros kilómetros de la Vuelta hay 16 puertos y un terreno enormemente selectivo. La carrera puede quedar muy tocada, salvo para quienes lleguen en forma, los hombres que correrán el Giro de Italia y los protagonistas de la primera parte de la temporada. El tercer día tampoco tiene desperdicio. En Lerín estará situada la única meta en alto de la Vuelta al País Vasco. No será más que un kilómetro, pero después de 170 kilómetros marcará segundos de diferencia.
La ración de puertos estará mejor distribuida. De salida, para calentar, se subirán Otzaurte y Urbasa para meterse en los últimos 60 kilómetros con un circuito en el que se ascenderá en dos ocasiones el alto de Lerín, la última de ellas será meta, además del puerto de Sesma, con otro final rompepiernas.
Zalla, final inédito
Esta Vuelta al País Vasco no va a tener ningún momento de tranquilidad puesto que en la etapa que terminará en Vitoria se subirá el alto de la Herrera. Luego quedarán dos pasadas por Zaldiaran. Si se puede emplear la palabra tranquilidad para alguna de estas etapas, ésta es la única a la que correspondería ese vocablo, antes de meternos en otro tobogán de puertos, en Zalla.
Con el aperitivo de la ascensión de Orduña, llegarán luego el alto de San Cosme, Humaran, Beci, Avellaneda y Beci nuevamente, en un circuito precioso que hay en Zalla y en el que se puede ver el paso de los ciclistas durante muchos kilómetros.
Después de todo lo escrito seguirá quedando, por primera vez en la historia de la carrera, una etapa más, la sexta, la contrarreloj, que tendrá un desarrollo muy distinto al de los últimos años puesto que serán 24 kilómetros. Habrá muchas horas de descanso para los corredores y encima se subirán las cuestas de Avellaneda y La Herrera, por lo que las diferencias, si hay un especialista en condiciones de disputar la prueba, pueden ser muy importantes.
Decíamos que la Vuelta al País Vasco tenía cierta semejanza con las que hemos vivido durante los últimos años. Pero si se observa con detenimiento, hay más trampas que nunca, desde el inicio hasta el final, novedoso, que influirá en la forma de correr de muchos ciclistas.
Es un recorrido sin descanso, en el que se pueden perder y ganar, por supuesto, segundos en muchas etapas, por no decir que en Zalla pueden ser minutos los que les caigan a muchos corredores. Quedará por ver la respuesta de los ciclistas, las ganas que tengan de implicarse en la carrera, porque recorrido, con un total de 829 kilómetros, es lo que no falta. Más que dureza extrema, que llegará sólo si la meteorología se rebela, este trazado presenta lo que en el mundo del ciclismo recibe el calificativo de pestoso. Irá minando los organismos día a día.