Jueves, 23 de febrero de 2006
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CULTURA
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«Hello, Dartmouth!, ¿nos véis bien?»
Bernardo Atxaga, Helena Taberna, Julia Otxoa y Ricardo Ugarte conversaron por vídeoconferencia con universitarios estadounidenses
Una decena de alumnos siguió la conversación desde el Aula Tecnológica de la Universidad de Deusto. [USOZ]
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SAN SEBASTIÁN. DV. «¿Qué papel juega la familia en la sociedad posmoderna dentro de su obra?» ¿De cuál de sus libros se siente más orgulloso?» «¿Siente la presión del público cuando crea sus obras?» o «¿cuál es la situación de la mujer en la sociedad vasca?» son algunas de las preguntas a las que se enfrentaron Bernardo Atxaga, Helena Taberna, Julia Otxoa y Ricardo Ugarte durante la conversación por vídeoconferencia que mantuvieron con alumnos de la Universidad de Dartmouth (en la costa Este de EE UU).

Entre nerviosos y excitados por la novedad tecnológica, el escritor Bernardo Atxaga, la poetisa Julia Otxoa, el escultor Ricardo Ugarte y la cineasta Helena Taberna participaron el martes por la noche en una charla por vídeoconferencia con los alumnos del Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Dartmouth. La conexión tuvo lugar en el Aula Tecnológica del Campus donostiarra de la Universidad de Deusto, situado en el edificio Mateo Ricci. Tras el habitual intercambio de saludos y presentaciones, y bromas en la línea de «Hello, Dartmouth!, ¿nos véis bien?», dio comienzo la charla.

Lo local y lo universal

Los 34 alumnos estadounidenses, entre los que reinaba el mestizaje étnico, se encuentran realizando un seminario sobre la cultura vasca que ha incluido, entre otras actividades, la lectura de varias obras de Atxaga y Otxoa, así como la visión del filme Yoyes, de Helena Taberna. El curso ha servido a los estudiantes para «explorar el nacionalismo y la identidad cultural», así como para comprobar «cómo la violencia tiñe esa reflexión», según explicó desde Dartmouth la profesora Annabel Martín, encargada de impartir el seminario.

La distancia entre el creador y el público, los vínculos entre lo local y lo universal, y la importancia de lo pequeño en el universo centraron buena parte de la conversación cibernética, en la que Bernardo Atxaga fue el encargado de romper el hielo. El autor de Obabakoak quiso recalcar que «la vida se parece mucho en todas partes». A juicio del escritor, «no hay lugares absolutamente singulares en ninguna parte. En todas partes está el mundo». Atxaga recurrió a Chéjov para recordar que «no existe lo pequeño, ni lo grande; todo es muy complejo».

El escritor, que dijo sentirse orgulloso de Henry Bengoa inventarium y feliz con Memorias de una vaca, aseguró que «una geografía imaginaria -como Obaba-, es un infinito virtual en el que todo es posible».

La segunda artista vasca en tomar la palabra fue Julio Otxoa quien apuntó que si bien «es cierto que el lugar en el que naces te da una forma de ver el mundo», añadió que «Kafka tuvo muchos autores contemporáneos y ninguno escribía como él» porque «la mirada de dos escritores no va a ser nunca la misma». «¿De dónde provienen las ideas en la creación artística?», preguntó un alumno de Dartmouth. «En mi caso, vienen de un equipaje de 52 años», contestó Otxoa.

Helena Taberna, por su parte, relató algunas anécdotas de la producción y rodaje de la película Yoyes, entre ellas, el empeño de los productores italianos en que fuera un actor de este país el que interpretara al marido de la ex dirigente de ETA. «Gané esa batalla», dijo, visiblemente satisfecha. Taberna admitió que se equivocó al pensar que la película «sólo sería entendida en mi país y por gente de una determinada generación». Sin embargo, «fueron los jóvenes quienes acudieron a las salas». Taberna reconoció también que «si la película no hubiera sido bien recibida aquí, me hubiese sentido fatal». En este sentido, recordó que «una semana antes del estreno, ninguna sala quería exhibirla».

Finalmente, Ricardo Ugarte rememoró los avatares que rodearon en 1979 la instalación de su obra Estela en la plaza del Centenario donostiarra. Ugarte aseguró que para el artista «hay épocas de fluidez en las que las obras surgen de forma natural» y hay otros momentos «en los que te quedas bloqueado. Tú sabes cuándo la obra en la que trabajas es válida y cuándo no», concluyó.



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