Licenciada en Bellas Artes, la navarra Isabel Mancebo ha dedicado su vida artística al dibujo. Además ilustrar libros y trabajar realizando dibujos arqueológicos, la artista ha pasado muchas horas dedicadas a sus propias creaciones. Presenta estos días en la Caja Laboral su colección El Mundo de allá.
- ¿Por qué vemos tan pocas exposiciones de dibujantes?
- Porque el dibujo es como el hermanito pobre del arte, no se valora como el óleo, por ejemplo. Normalmente se ve el dibujo como complemento a libros y manuales. No se le considera artístico en sí mismo. Por eso, cuando se exponen dibujos, normalmente suelen ser bocetos de un pintor, los ensayos para sus cuadros.
- Pero no es su caso.
- No. Yo reivindico el valor artístico del dibujo en sí mismo. Es cierto que como base para un óleo, o como complemento para los textos cumple funciones importantes, pero, además, tiene otras cualidades. El dibujo tiene mucha fuerza, es muy directo. Esas cualidades son las que intento aprovechar en mis obras.
- Pinta casas de estilos muy distntos. ¿Busca inspiración en la arquitectura real?
- Suelo mirar libros y revistas del sector, pero más para estimularme que para que para inspirarme. No quiero inspirarme en ellos. Prefiero que salga todo de mi cabeza, que sea original.
- ¿Y cómo hace para que surjan tantas cosas?
- Trabajando. Trabajando mucho. Me paso noches dibujando. Cuanto más lo haces, más sale. Y yo además me lo paso bomba. También es verdad que te llevas algún berrinche cuando no consigues plasmar una idea, pero pasa poco.
- Los cuadros están rebosantes de detalles.
- Soy muy minuciosa en ese sentido, me gusta pintar muchos detallitos. Aprecio mucho las cositas pequeñas, como ese caracol en la esquina de una viñeta de Mortadelo y Filemón. A mí también me gusta dar un toque de humor en mis obras, pero de otra manera. Por ejemplo, la casa-iglú tiene encima un solarium.
- La pregunta clave. ¿Hay mercado artístico para el dibujo?
- Creo que sí. Hace poco, trabajaba en una tienda y puse allí algunos de mis dibujos y vendí tres. El problema es que mucha gente infravalora el dibujo porque cree que no requiere trabajo. Yo también pinto óleos y puedo asegurar que los dibujos no me suponen menos trabajo. Sin embargo siempre parece que el óleo es más, aunque sea una patata y el dibujo sea muy bueno.
«'El Mundo de allá' es interior, es mi refugio»
- ¿Qué es el Mundo de allá?, ¿dónde está?
- Es un mundo paralelo a éste que está en mi interior, mi propio refugio. En esta colección presento, sobre todo, los edificios, aunque difícilmente se podrían construir estas casas en la realidad.
- ¿Pensó primero en ese mundo y luego empezó a dibujarlo?
- Yo creo que fue al revés. Primero empecé a dibujar algunos edificios y me fui dando cuenta de que todos estaban en el mismo sitio, en ese Mundo de allá que yo creo que me andaba buscando. Confluyeron las dos cosas y surgió esto.
- Puertas, ventanas, escaleras, pasillos exteriores comunicantes... Sus casas tienen de todo.
- Sí, es como un juego para la imaginación, pensar en por dónde suben y bajan los inquilinos, qué ventajas tiene su casa, qué problemas les crean. A mí me gustan mucho los pasadizos y esas cosas y pienso mucho en eso cuando dibujo edificios para este mundo.
- Pero ¿vive alguien en esas casas?
- Me gusta pensar que sí, que los que viven en las casas-tren están mareados por el traqueteo permanente; que otros, que viven en una casa tumbada, ¿pues fíjate!
- ¿No le gusta escribir? Ese Mundo de allá daría como para unos cuantos cuentos.
- Sí que me gusta y ya me he presentado a algunos concursos de literatura. La verdad es que sí que podría dar juego, pero lo que más me gusta del mundo es pintar. De todas formas pensaré en la idea.