La nueva decisión del presidente de los Knicks de Nueva York, Isiah Thomas, de conseguir los servicios del base Steve Francis, traspasado por los Magic de Orlando, es el último intento para buscar solución a los graves problemas de juego por los que atraviesa su equipo.
Francis, de 29 años, lo único que en principio ya ha generado es elevar el coste de la plantilla de los Knicks, que después de los últimos movimientos hechos por Thomas tiene un valor de 130 millones de dólares, el más alto de la liga, y su marca es la segunda peor con sólo 15 triunfos y 37 derrotas.
Sin embargo, pocos piensan que el entrenador Larry Brown, que llegó en plan estrella al equipo, pueda hacer el milagro de conseguir en la segunda mitad de la liga los triunfos suficientes para dejar al equipo clasificado a los playoffs.
Francis, que ha vuelto a estar por debajo de lo que los Magic pensaron podría ofrecerles cuando fue traspaso por los Rockets de Houston, en el que entró el cambio de Tracy McGrady, sale por la puerta de atrás después de haberse enfrentado con su indisciplina con el entrenador Brian Hill.
Sus acciones le costaron la suspensión de un partido y desde entonces todo ha sido negativo en la relación entre ambos, por lo que el traspaso estaba asegurado, pero se desconocía su destino.
"Hemos conseguido a un gran jugador con experiencia que nos va a ayudar de inmediato y de cara al futuro porque además no hemos dado nada a cambio de nuestros prospectos", comentó Thomas. "Este el tipo de jugador que nos hace ser mejor equipo".
Problema salarial
Sin embargo, la llegada de Francis puede chocar con el juego del base estrella de los Knicks, Stephon Marbury, que también recibe un salario millonario y ambos formaran el dúo de bases más caro de la liga.
Los Knicks esperan que los promedios de 16,2 puntos; 5,7 asistencias y 4,8 rebotes que ha tenido Francis en los 46 partidos disputados con los Magic los incremente con su nuevo equipo. Mientras que tendrán que hacer frente a los 49 millones de dólares que recibirá Francis por los tres años de contrato que todavía tiene que cumplir.
Lo anterior significa que los Knicks, que también se hicieron cargo de los 34 millones del contrato de Antonio Davis traspasado a los Raptors de Toronto por Jalen Rose, superan todas las previsiones económicas dentro de la NBA y los dueños del resto de los equipos se han mostrado sorprendidos por estos movimientos.
Además, la llegada de Francis significa que el escolta Jamal Crawford o Quentin Richardson tendrán que salir del equipo para dejarle sitio a su nuevo compañero. De hecho, Crawford ya ha comenzado a preguntar a los periodistas, a dónde piensan que puede ser traspasado, y nadie le ha sabido dar una respuesta concreta.
Orlando mira al futuro
Mientras tanto, la liberación del salario de Francis le permitirá a los Magic dejar aún más espacio en su tope establecido por la NBA y ser el equipo con más dinero para invertir el próximo verano en el mercado de los agentes libres, donde estarán jugadores de la clase de Paul Pierce (Boston), Chauncey Billups (Detroit), Vince Carter (Nueva Jersey) y Rashard Lewis (SuperSonics).
Los Magic, que en el traspaso recibieron al escolta Penny Hardaway, vuelve de nuevo al equipo que lo seleccionó en el sorteo universitario de 1993, también se liberarán de su salario de 15 millones al finalizar la presente temporada.
"Creo que estamos formando el equipo del futuro y para eso lo primero que tenemos que hacer es descartando a aquellos jugadores que no entren en el nuevo proyecto", comentó Hill. "Steve tendrá todas las oportunidades de triunfar con los Knicks y nosotros la libertad de buscar otros valores".
Junto a Hardaway, un veterano de 12 temporadas, que sólo ha jugado cuatro partidos con los Knicks, los Magic también recibieron al segundo año, el alero Trevor Ariza, que dejó de contar para el entrenador Brown.