Miércoles, 22 de febrero de 2006
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SAN SEBASTIÁN
CIUDADANOS AGUSTINA ALCÁNTARA HABLANDO DE HOMBRES Y NEURONAS EN ZORROAGA
«Los mayores debemos ejercitar las neuronas. Tenerlas en forma»
La llaman 'La caramelera' porque reparte dulces por todo el centro de día de Zorroaga. Baila muy bien el tango pero no encuentra quien bien le lleve.Va a misa. Y en autobús
Agustina Alcántara filosofa sobre la vida y más. [LUSA]
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Quiere que quede muy claro que está tremendamente a gusto en el Centro de Día de Zorroaga. Tanto, que si entró llorando como un niño en su primer día de cole, ahora solloza los fines de semana porque no va.



- Es dificilísimo concertar una entrevista con usted. Todos los días tiene cien compromisos. Que si Misa, que si peluquería. Parece una diva.

- Es que tenemos los días cargados de actividades. Leo el periódico. Desayuno. Voy a misa. Hago gimnasia. Con música y baile

- Anda, metiéndole gym jazz al cuerpo.

- No sé. Por aquí lo llaman musicoterapia. También hacemos gimnasia de la otra.

- ¿Cuál de la otra?

- De esa para no perder la memoria. No veas lo buena que es. Muchos de los que no van, luego se quedan ahí, sin recordar lo que tienen que hacer o a dónde deben ir. Que no, que no podemos dejar que se nos duerman las neuronas. Hay que hacerlas trabajar.

- Luego a comer, claro.

- Después una partidita de cartas. Yo antes no sabía jugar pero ahora...

- Ahora seguro que me hará trampas y todo.

- No, yo no.

- Claro, claro. Siempre son los demás.

- Ya cogimos a una haciéndolas. Se marchó toda ofendida.

- ¿Se marchó del Centro?

- No mujer. Se marchó de la mesa y no volvió a jugar. También me gusta el bingo. Por el silencio.

- ¿Que le gusta el bingo por el silencio?

- Pues sí. Me encanta el silencio y en el bingo sólo se oyen los números, 'línea' y 'cartón'. Por cierto, el otro día el premio era un escudo de La Real precioso.

- Tal como va La Real no sé qué decirle.

- ¿Sabes lo que le pasa al equipo?

- Francamente no. ¿Y usted?

- Creo que sí. Que cobran antes de que acabe la temporada, al principio, y no por partido ganado, no por gol metido. Y claro, ven venir la pelotita y la dejan pasar. Ya verás, ¿A Segunda? En la playa van a acabar jugando Es mi opinión, ¿eh?

- Es toda una opinión. ¿Tiene alguna otra del mismo calibre?

- Me parece que el cine de ahora es más pequeño que el de antes.

- Fíjate, usted como la Swanson de 'El crepúsculo de los dioses' cuando decía que las películas se le habían quedado pequeñas.

- Me gustan las de vaqueros.

- Yo acabo de ver 'Pat Garrett & Billy the Kid' en Berlín. Buena, ¿verdad?

- Jó que sí. Oye, ¿no crees que me parezco a Sara Montiel?

- A la de ahora, le juro que no, quédese tranquila. Un aire con aquella joven de 'Veracruz' sí que le veo.

- No bromees, lo digo por el esmalte este de uñas, tan rojo.

- Pero si se lo ha debido quitar con acetona, sólo tiene restos...

- Es que en el salón de peluquería se había agotado el beige y sólo quedaba este rojo, rojo Montiel. Creo que ya han traído.

- Que si la Swanson, que si la Montiel.... Todas devorahombres. ¿Hablamos de ellos?

- Si un hombre pariese un hijo, ya no habría un segundo. No tienen ni la fuerza ni el salero.

- Mal empezamos

- Pero no me digas que no es verdad. Si se ve aquí mismo, en lo diferentes que son los viudos y las viudas. Ellos cuando muere su esposa se quedan en un rincón, acoquinaditos. Ellas no, ellas enseguida recobran el remango.

- Mujer, es lógico. Los hombres de cierta edad han dependido para todo de sus mujeres.

- Cierto, ese fue durante mucho tiempo nuestro poder. Nosotras somos, no sé cómo decirlo, más corredoras de fondo, con más aguante. Y ellos, más explosivos.

- Ahora ya peleamos en primera línea.

- Y no sabes lo que me gusta. Me encanta que sea una mujer, Espe, quien conduce el autobús que nos sube a Zorroaga. Valemos más, te lo juro.

- Ya, pero algunos hombres no están nada mal.

- No, no. Qué va. Si cuando un hombre te besa como Dios manda, te templa el cuerpo.

- ¿Y cómo manda Dios que nos bese un hombre?

- Pues de verdad. Nada de esos besos de la canción, esos de un beso de hermano, un beso en la mano. De los de verdad.

- Cuénteme más cosas. Ha llegado gente nueva a esta ciudad. A usted le cuida una dama de Colombia...

- Y el fin de semana, dos mujeres de uno de esos países lejanos, de Asia, cerca de China... Mongolia.

-¿Hay mujeres de Mongolia aquí?

- Sí. Finas y trabajadoras. Qué risa, no saben decir 'a-rri-ba'. Dicen 'riba'. Yo intento enseñarles a poner la a por delante. No sé si les estamos tratando a los emigrantes como debiéramos. No se si ya no recordamos que nosotros anduvimos por media Europa. Creo que a nosotros nos trataron mejor. Pero lo olvidamos.

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