He visto las fotos del alcalde disfrazado de obispo y me han enfadado. Seguro que él ya cuenta con el enfado de muchos ciudadanos donostiarras... y se defenderá con la tan manida tolerancia y disfrute de la fiesta. ¿A cuento de qué viene el cabrear a la gente, siendo además el alcalde de todos? ¿A qué juega? ¿Es de verdad así el que nos gobierna? ¿No le importa molestar a muchos ciudadanos? Para mí, se ha descalificado totalmente. ¿Por qué no se disfraza de Mahoma, vestido de viñeta? Señor alcalde, permítame decirle una cosa: es usted un cobarde.