Una comedia musical sobre la vida de Margaret Thatcher triunfa en Inglaterra, mientras aquí llevamos 25 años y un día esperando una zarzuelita sobre el 23-F. Es lo propio que tras el cronista venga el historiador, y que finalmente el artista ponga la guinda estética a los hechos del pasado. Pero desde el genial Sorozábal no nos han salido compositores de talento para hacerle música al gran sainete que hay tras el Soplamocos de Estado del 81 (llamarle Golpe es presunción).
He aquí el libreto para una obrilla popular de éxito. Acto I: La revoltosa (Tejero) entra en Cortes dando tiros y voces contra la democracia, las autonomías, el divorcio y contra 'la movida' madrileña por ser todas ellas cosa de rojos y maricones. Al mismo tiempo, El dúo de la africana (Armada y Milans) intenta apoderarse de La corte del faraón sacando a la calle a sus Gigantes y cabezudos armados.
Acto II: sale La alegría de la huerta (el Rey) y para los pies a los chulapos: «Pollos, tos al cuartel y que os den Agua, azucarillos y aguardiente». Cambio de escenario y ya tenemos a Sus Señorías bajando por la calle de Alcalá con la falda almidoná y los nardos apoyaos en la cadera para celebrar La verbena de la Paloma de la Paz.
Acto III: en la apoteosis final, todos los políticos en jarras cantan al son de la Marcha Real lo que en una revista musical de la Restauración: «Somos chiquitos, / mañana creceremos / y conseguiremos / salvar la situación».
Y entonces baja el telón.