Lunes, 20 de febrero de 2006
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OPINIÓN
Cartas
Hombre y deporte
Veo con tristeza cómo los ídolos del deporte son considerados como personas dignas de toda alabanza y modelos para nuestros jóvenes. Yo, por el contrario, pienso que se pierde la nación cuya juventud tiene en más aprecio los músculos (o la fama) de un campeón que el trabajo diligente de un investigador o el esfuerzo de un obrero o de un labrador. Hay jóvenes y no tan jóvenes que ni siquiera tienen una idea nebulosa de quién fue San Juan de la Cruz, o Viriato o Robespierre; que no saben ni con una aproximación de siglos cuándo fue la batalla de Lepanto o cuándo se inventó la imprenta. Pero los despiertas del sueño y te dicen sin vacilar la alineación de la Real o del Athletic, o mil detalles de la vida de deportistas famosos. No está hecho el hombre para el deporte, sino el deporte para el hombre. Lo importante no es tener un deportista de fama mundial de fútbol, ciclismo o automovilismo, sino que millares y millares de sus jóvenes tengan una musculatura robusta, una destreza múltiple, un cuerpo vigoroso y un temple de acero. Héroe no es el deportista de alta competición. Héroe es el que se levanta a trabajar a las seis de la mañana, para que el país funcione.



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