En la actual polémica surgida en torno a las caricaturas desafortunadas sobre Mahoma, contrasta el fervor religioso del Islam en su defensa del profeta y sus símbolos con el desinterés y la permisividad del mundo occidental ante provocaciones similares de símbolos o referentes cristianos. Toda la vida se ha blasfemado públicamente entre nosotros con escasísimas reacciones de la gente. Pero lo que es nuevo es que actualmente se blasfema impunemente en los medios de comunicación televisivos. Un ejemplo: En el programa de Euskal Telebista, segunda cadena, El conquistador del fin del mundo, una popular figura deportiva bate el récord del número de veces que se puede blasfemar al minuto ¿Qué calificativo merecería este hecho? La sufrida audiencia agradeceríamos un gesto de rectificación.